TOM SOWYER Tom Sawyer - Mark Twain | Page 122

Tom Sawyer www.librosmaravillosos.com Mark Twain -¡Asimismo fue! ¡Debió de haber un ángel por aquí! ¡Aquí había un ángel por alguna parte! -Y la señora Harper contó que Joe la había asustado con un petardo, y usted contó lo de Perico y el «matadolores». Tan cierto como es de día. -Después se habló de dragar el río para buscarnos y que los funerales serían el domingo; y usted y ella se abrazaron y lloraron y después se marchó. -Asimismo pasó. Así precisamente, tan cierto como estoy sentada en esta silla. Tom, no podrías contarlo mejor aunque lo hubieses visto. ¿Y después qué pasó? -Después me pareció que rezaba usted por mí... y creía que la estaba viendo y que oía todo lo que decía. Y se metió usted en la cama, y yo fui y cogí un pedazo de corteza y escribí en ella: «No estamos muertos; no estamos más que haciendo de piratas», y lo puse en la mesa junto al candelero; y parecía usted tan buena allí, dormida, que me incliné y le di un beso. -¿De veras, Tom, de veras? ¡Todo te lo perdono por eso! -y estrechó a Tom en un apretadísimo abrazo que le hizo sentirse el más culpable de los villanos. -Fue una buena acción, aunque es verdad que fue solamente... en sueños -balbuceó Sid, en un monólogo apenas audible. -¡Cállate, Sid! Uno hace en sueños justamente lo que haría estando despierto. Aquí tienes una manzana como no hay otra, que estaba guardando para ti si es que llegaba a encontrarte... Y ahora vete a la escuela. Doy gracias a Dios bendito, Padre común de todos, porque me has sido devuelto, porque es paciente y misericordioso con los que tienen fe en Él y guardan sus mandamientos, aunque soy bien indigna de sus bondades; pero si únicamente los dignos recibieran su gracia y su ayuda en las adversidades, pocos serían los que disfrutarían aquí abajo o llegarían a entrar en la paz del Señor en la plenitud de los tiempos. ¡Andando, Sid, Mary, Tom!... ¡Ya estáis en marcha! Quitaos de en medio, que ya me habéis mareado bastante. 122 Preparado por Patricio Barros