TOM SOWYER Tom Sawyer - Mark Twain | Page 117

Tom Sawyer www.librosmaravillosos.com Mark Twain En la galería hubo ciertos ruidos que nadie notó; poco después rechinó la puerta de la iglesia; el pastor levantó los ojos lacrimosos por encima del pañuelo, y... ¡se quedó petrificado! Un par de ojos primero, y otro después, siguieron a los del pastor, y en seguida, como movida por un solo impulso, toda la concurrencia se levantó y se quedó mirando atónita, mientras los tres muchachos difuntos avanzaban en hilera por la nave adelante: Tom a la cabeza, Joe detrás, y Huck, un montón de colgantes harapos, huraño y azorado, cerraba la marcha. Habían estado escondidos en la galería, que estaba siempre cerrada, escuchando su propio panegírico fúnebre. Tía Polly, Mary y los Harper se arrojaron sobre sus respectivos resucitados, sofocándolos a besos y prodigando gracias y bendiciones, mientras el pobre Huck permanecía abochornado y sobre ascuas, no sabiendo qué hacer o dónde esconderse de tantas miradas hostiles. Vaciló, y se disponía a dar la vuelta y escabullirse, cuando Tom le asió y dijo: -Tía Polly, esto no vale. Alguien tiene que alegrarse de ver a Huck. -¡Y de cierto que sí! ¡Yo me alegro de verlo pobrecito desamparado sin madre! y los agasajos y mimos que tía Polly le prodigó eran la única cosa capaz de aumentar aún más su azoramiento y su malestar. De pronto el pastor gritó con todas sus fuerzas: -« ¡Alabado sea Dios, por quien todo bien nos es dado!...» ¡Cantar con toda el alma! Y así lo hicieron. El viejo himno Número Ciento 4 se elevó tonante y triunfal, y mientras el canto hacía trepidar las vigas Tom Sawyer el pirata miró en torno suyo a las envidiosas caras juveniles que le rodeaban, y se confesó a sí mismo que era aquél el momento de mayor orgullo de su vida. Cuando los estafados concurrentes fueron saliendo decían que casi desearían volver a ser puestos en ridículo con tal de oír otra vez el himno cantado de aquella manera. Tom recibió más sopapos y más besos aquel día -según los tornadizos humores de tía Polly- que los que ordinariamente se ganaba en un año; y no sabía bien cuál de 4 N. del T. En las iglesias protestantes se usan himnarios en los cuales los cánticos están numerados; el pastor anuncia el número del himno y la concurrencia lo canta. Muchos de estos himnos (y por consiguiente sus números) son tradicionales. 117 Preparado por Patricio Barros