TOM SOWYER Tom Sawyer - Mark Twain | Seite 108

Tom Sawyer www.librosmaravillosos.com Mark Twain -No me vuelvo a juntar contigo mientras viva -dijo Joe levantándose-. ¡Ya está! -y se alejó enfurruñado y empezó a vestirse. -¿Qué importa? -dijo Tom-. ¡Como si yo quisiera juntarme! Vuélvete a casa para que se rían de ti. ¡Vaya un pirata! Huck y yo no somos nenes lloricones. Aquí nos estamos, ¿verdad, Huck? Que se largue si quiere. Podemos pasar sin él. Pero Tom estaba, sin embargo, inquieto, y se alarmó al ver a Joe, que ceñudo, seguía vistiéndose. También era poco tranquilizador ver a Huck, que miraba aquellos preparativos con envidia y guardaba un ominoso silencio. De pronto, Joe, sin decir palabra, empezó a vadear hacia la ribera de Illinois, A Tom se le encogió el corazón. Miró a Huck. Huck no pudo sostener la mirada y bajó los ojos. -También yo quiero irme, Tom -dijo-; se iba poniendo esto muy solitario, y ahora lo estará más. -Vámonos nosotros también. -No quiero: podéis iros todos si os da la gana. Estoy resuelto a quedarme. -Tom, pues yo creo que es mejor que me vaya. -Pues vete... ¿quién te lo impide? Huck empezó a recoger sus pingos dispersos, y después dijo: -Tom, más valiera que vinieras tú. Piénsalo bien. Te esperaremos cuando lleguemos a la orilla. -Bueno; pues vais a esperar un rato largo. Huck echó a andar apesadumbrado y Tom le siguió con la mirada, y sentía un irresistible deseo de echar a un lado su amor propio y marcharse con ellos. Tuvo una lucha final con su vanidad y después echó a comer tras su compañero gritando: -¡Esperad! ¡Esperad! ¡Tengo que deciros una cosa! Los otros se detuvieron aguardándole. Cuando los alcanzó comenzó a explicarles su secreto, y le escucharon de mala gana hasta que al fin vieron «dónde iba a parar», y lanzaron gritos de entusiasmo y dijeron que era una cosa «de primera» y que si antes se lo hubiera dicho no habrían pensado en irse. Tom dio una disculpa aceptable; pero el verdadero motivo de su tardanza había sido el terror que ni 108 Preparado por Patricio Barros