pesas pesadas, HIIT, trabajo de potencia y cualquier entrenamiento donde quieras romper marcas personales. El cuerpo está preparado para adaptaciones de fuerza más profundas en esta fase que en cualquier otro momento del ciclo.
Ovulación( días 14-16): máximo rendimiento con precaución El pico de estrógenos y el aumento de relaxina durante la ovulación generan el momento de mayor fuerza y motivación del ciclo, pero también aumentan la laxitud de los ligamentos, lo que eleva el riesgo de lesiones articulares. Los entrenamientos explosivos y de alta potencia son perfectos para esta ventana, siempre priorizando un calentamiento más largo de lo habitual y un trabajo específico de estabilidad articular para compensar esa mayor elasticidad del tejido conectivo.
Fase lútea( días 17-28): mantener el movimiento, bajar la intensidad Después de la ovulación, la progesterona sube y los estrógenos bajan, lo que genera una sensación de mayor esfuerzo a la misma intensidad absoluta. La temperatura corporal basal sube ligeramente, la retención de líquidos puede aparecer y los síntomas del síndrome premenstrual en los últimos días de esta fase pueden afectar el rendimiento y la motivación. El objetivo en esta fase no es descansar completamente sino ajustar: series de más repeticiones con menos peso, cardio de intensidad moderada, yoga y pilates son las opciones que mejor respetan lo que el cuerpo necesita en este momento. La hidratación y el descanso cobran especial importancia aquí.
Por qué vale la pena llevar este registro Llevar un diario de entrenamiento junto con el seguimiento del ciclo durante dos o tres meses revela patrones muy claros sobre cómo responde tu cuerpo específico en cada fase. Esa información es más valiosa que cualquier plan de entrenamiento genérico, porque permite planificar las sesiones más exigentes en los momentos donde el cuerpo puede aprovecharlas mejor, y las de recuperación cuando más las necesita.