salud
Durante décadas, los planes de entrenamiento se diseñaron siguiendo modelos masculinos que no contemplaban algo fundamental: el cuerpo femenino cambia de forma significativa cada semana del mes. Las hormonas que fluctúan a lo largo del ciclo menstrual afectan directamente la energía disponible, la fuerza muscular, la recuperación y el riesgo de lesiones, y entrenar sin tener eso en cuenta es dejar una ventaja importante sobre la mesa.
Fase menstrual( días 1-5): escucha lo que pide tu cuerpo
Durante la menstruación, los niveles de todas las hormonas están en su punto más bajo, lo que se traduce en menos energía disponible y mayor sensibilidad al dolor. Esto no significa que debas quedarte quieta, el ejercicio suave durante la menstruación puede reducir los cólicos y mejorar el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas. Lo que sí conviene evitar son los entrenamientos de alta intensidad, el HIIT intenso y el levantamiento de cargas muy pesadas. Yoga, pilates, caminata o natación suave son las opciones que más ayudan en esta fase.
Fase folicular( días 6-13): tu momento de mayor rendimiento Justo después de la menstruación, cuando los estrógenos empiezan a subir de forma progresiva, es cuando el cuerpo femenino alcanza su mejor forma física del mes. La energía aumenta, la recuperación es más rápida y la capacidad para generar fuerza muscular está en su punto máximo. Este es el momento ideal para las sesiones más exigentes: levantamiento de
ejercicio y ciclo menstrual
LA GUÍA PARA ENTRENAR SEGÚN CADA FASE.