Think Now Febrero 2026 | Page 51

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cultura rígida hace más difícil la adaptación y los procesos se ralentizan al punto en el que aquellos equipos que solo esperan órdenes y a los que no se les permite tener iniciativa, tienen poca capacidad de reacción, poca innovación y fácilmente caen en el burnout. Del otro lado, cuando una cultura laboral es ágil y flexible, permite experimentar, ajustar estrategias, fallar rápido, corregir y, con esto, avanzar y alcanzar metas.“ Aquí viene el gran cambio: el líder dejó de ser la única fuente de respuestas”. De esta forma, asegura, todo el equipo puede detectar oportunidades y encuentra nuevas rutas.“ Un buen líder es como un diseñador de niveles: crea un espacio donde los retos son alcanzables, las reglas son claras, los cambios de ruta no rompen al equipo y, lo más importante, donde todo el equipo se siente seguro de aportar ideas y de ser proactivo”, dice el ingeniero a su modo gamer.
Escuchar también es liderar Escuchar, dice el experto, no es pasividad, sino una herramienta para tomar mejores decisiones. Por esto, el nuevo líder habla menos, pregunta más y se interesa por lo que su equipo experimenta a diario. De hecho, añadiendo una nueva capa, asegura que un líder con una vulnerabilidad bien gestionada crea confianza.“ Admitir errores, pedir ayuda y abrir conversaciones reales no debilita a un líder, lo vuelve más creíble”. ¿ Cómo? A través de propósito, claridad, evolución y sentido de crecimiento. El objetivo es que tanto tu equipo como tus clientes permanezcan porque se sienten parte de algo que los inspira y porque“ suben de nivel contigo”.“ Yo mido el engagement en tres dimensiones: Replay-Value, Share-Value y Growth-Value. Yo me hago estas preguntas sobre mi empresa, pensando en mis clientes y en mi gente: ¿ quieren volver a jugar conmigo? ¿ comparten con otros lo fantástico de jugar con nosotros? ¿ crecen gracias al juego que proponemos?”, dice el experto.
Lealtal basada en el crecimiento, no en miedo No es ningún secreto: actualmente mantener la lealtad es difícil: si una app se siente vieja, la desinstalamos; si un empleo se siente desconectado, buscamos uno nuevo. Ahí es donde los nuevos liderazgos deben crear una experiencia tanto para clientes como para colaboradores que mantenga emocionalmente vinculadas a las personas al proyecto.