45 | THINK NOW
pas de un mismo lenguaje. La música no acompaña la escena: la construye, la empuja, la transforma. La música es dramaturgia. Todo en escena es dramaturgia y poética. Aquí lo bello es pensar también a los músicos como creadores escénicos. Ellos no sólo interpretan, sino que crean con nosotras en cada función. Se ha generado una complicidad muy profunda: nos miramos, nos sentimos, nos comunicamos dentro y fuera de la ficción. Entramos y salimos cuandoqueremos, en un vaivén precioso. Para el espectador, siento que es un regalo. Junto a Pedro de Tavira, hemos decidido que nuestra compañía, La Ventana Sin Fin, trabaje siempre con música en vivo. El placer de escuchar instrumentos reales sonando en directo aporta una presencia distinta a la experiencia, tanto para quienes miran como para quienes estamos en escena. Nos interesa trabajar con elementos analógicos, en la medida de lo posible, para recuperar ese lenguaje vivo que surge de la ejecución humana: algo palpable, sensible, irrepetible. Particularmente en Con el Diablo en el Cuerpo, elegimos un repertorio latinoamericano: todas las canciones son en español y, en su mayoría, escritas y compuestas por mujeres referentes de la música de la región, como Chantal Andere, Angélica María, Nathy Peluso, La Lupe y Sara Montiel, Bife. Nos da orgullo y alegría seguir poniendo estas voces en los escenarios y hacerlo con estos maravillos músicos como son Dano Coutiño, Antonia Suillerot y Yonathan Salazar
TN: LA OBRA PLANTEA UN“ EXORCIS- MO GOZOSO” DONDE EL DESPECHO DEJA DE SER ALGO ÍNTIMO PARA CON- VERTIRSE EN UN ACTO COLECTIVO. ¿ QUÉ TE GUSTARÍA QUE EL PÚBLICO SE LLEVE EMOCIONALMENTE DESPUÉS DE VIVIR ESTA EXPERIENCIA? Liberación, alegría, alivio. La convicción de que no estamos solos y de que el arte nos invita siempre al retorno a la comunidad y nos ofrece un lugar para encontrarnos y recuperar la esperanza colectivamente.