( nikhol dahuach)
43 | THINK NOW
En un universo donde las emociones suelen vivirse en silencio, Con el Diablo en el Cuerpo irrumpe como un acto escénico que desafía lo establecido: transforma el despecho en celebración, el dolor en música y la vulnerabilidad en un ritual compartido. Para la actriz Nikhol Dahuach, esta propuesta representa mucho más que una obra: es un territorio de exploración donde el cabaret permite jugar, exagerar y exponer sin filtros aquello que muchas veces se oculta. Desde ese lenguaje irreverente, donde— como ella misma describe—“ las tripas están afuera”, el escenario se convierte en un espacio de libertad, humor y desborde emocional. Lejos de suavizar lo incómodo, la puesta apuesta por habitarlo: reconocer emociones como el despecho, atravesarlas y resignificarlas a través de la música, el cuerpo y la complicidad escénica. En este proceso, el teatro deja de ser únicamente representación para transformarse en comunidad: un acto compartido que devuelve a lo humano su esencia más profunda, contradictoria y sensible. En esta conversación, Nikhol Dahuach nos abre la puerta a su proceso creativo, a la adaptación de la obra al contexto mexicano y a la potencia de un espectáculo que mezcla teatro, música en vivo y cabaret para recordarnos algo esencial: que incluso en el desborde hay belleza … y en lo compartido, sanación.
TN: CON EL DIABLO EN EL CUERPO PROPONE TRANS- FORMAR EL DESPECHO EN UNA CELEBRACIÓN ESCÉNI- CA DESDE EL CABARET, LA MÚSICA Y EL HUMOR. ¿ QUÉ
FUE LO QUE MÁS TE SEDUJO DE ESTE PROYECTO Y DE LA MANERA EN QUE ABORDA LAS EMOCIONES DESDE UN LUGAR TAN IRREVERENTE Y LIBERADOR? Lo que más me sedujo fue abordar el universo de una obra de teatro con música en vivo y llevarlo al territorio del cabaret. El cabaret ofrece esa posibilidad de vincularte con la ficción desde el juego y la desfachatez, y de aprovechar las licencias que surgen cuando el artificio está con las tripas para afuera. Me encantan las tripas afuera; me encantan los actores haciendo el ridículo, entregados al humor, al juego y al desborde. Me interesa generar proyectos en los que el proceso sea alegre y profundo, donde haya espacio para la investigación y se propicie el nacimiento de la curiosidad. Aun cuando creemos haber recorrido mucho o aprendido mucho, me interesa que aparezca esa sensación en el cuerpo que despierta preguntas y ganas de descubrir nuevos sentidos, nuevas maneras de crear, nuevas posibilidades del cuerpo, de la voz y de las metáforas. Me gusta trabajar jugando: plantear un territorio en el que todo es posible, expandirse hacia muchos lugares y luego aterrizar en los descubrimientos. En cuanto al abordaje de la obra, lo bello está en pensar aquellos sentimientos que muchas veces nos han pedido esconder: reconocerlos, transformarlos y atravesarlos con humor, con música, con desborde. Me conmueve cuando el teatro permite resignificar emociones que suelen vivirse en soledad y convertirlas en un acto compartido, casi ritual. El teatro es-para mi- eso. El
Ha sido un proceso profundamente enriquecedor y muy generoso. Cada una llega con un universo propio, con una experiencia escénica muy sólida, y el trabajo ha consistido en poner todo eso en juego desde la escucha y la complicidad”.
( nikhol dahuach)