derecha, o que una víctima de torturas fuera sobrina de un torturador. Hasta las hinchadas futbolísticas se inscriben en un estilo provinciano. Que un hincha de Peñarol se enamore de una chica de Nacional, o viceversa, puede originar resentimientos familiares de tal envergadura, que los conviertan en los Montescos y Capuletos del subdesarrollo.? ?Como todas las ciudades del mundo, provincianas o no, Montevideo tiene mala conciencia de su vivir y de su morir, y quizá por eso no suele enseñar a los turistas sus cinturones de indigencia. Sin embargo a los extranjeros, y especialmente a los españoles, les gusta Montevideo. A mí también. Lo cierto es que en esta ciudad hay menos urgencias y menos stress que en las otras capitales de la franja atlántica. Su costa sureña, abundante en playas, y su estilo de vida, que asume sin conflicto la cercanía del prójimo, la hacen todavía, a pesar del legado de mezquindad que dejó la dictadura, una ciudad disfrutable y luminosa. Huelga decir que, por razones que quizá sean demasiado subjetivas, no la cambio por ninguna otra.?
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