Test Jun. 2012 | Page 62

para cumplir con una inspección sumaria, y de pronto empezaron a lanzarse preguntas sin aguardar contestación alguna, como si cada interrogante ya llevara incluida la respuesta. Sólo después de esas primeras ráfagas, se sentaron en el piso de baldosas y empezaron a contarse sus modestas epopeyas. Ella sabía que Javier se había separado de Raquel, pero no hizo comentarios. Él, en cambio, sabía muy poco de la más reciente trayectoria de Rocío. ?Tuve un compañero ?así inició ella su síntesis informativa?. Pero no resultó. Ambos salimos de la cárcel muy dolidos. Yo tenía la impresión de que nos mirábamos entre barrotes, sin lograr desprendernos de ese pasado común pero no compartido. Te aseguro que nunca quise permanecer esclava de aquella temporada alucinante, cavernosa. Desde que salí, intenté reinsertarme en la vida común, en ese espacio que reputaba propio, sin resquemores y hasta sin rencor. Pero es difícil. Cada cosa del mundo exterior me vinculaba, me vincula aún (unas veces porque las eché de menos, otras porque las subestimé) con algo o alguien de aquel otro mundo de confinamiento y ansiedad. Los años de encierro te parten la vida en tres trozos: antes, durante y después. Entre el antes y el durante, los puentes son sólidos y están hechos con sentimientos y convicciones, pero entre el durante y el después no hay puentes sino pasarelas estrechas y resbaladizas. Diez años ¿te das cuenta? Salí con la impresión de haber perdido media vida. De haberlo sacrificado todo para lograr algo, si se quiere modesto, y no haber logrado nada. Diez años. Es imposible que te imagines lo que significan diez años de soledad, no imaginarios como los cien de García Má