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pese a esas carencias, a esas fallas, pese a la enervante lentitud de la burocracia, el Estado sigue funcionando, cada oficina cumple con sus trámites. ¿Y sabe por qué? Porque en cada departamento hay siempre uno o dos tipos responsables que son los que hacen el trabajo y que, aunque conscientes de que los otros pelotudean, ellos de todos modos cumplen con sus obligaciones, y no precisamente para hacer méritos, ya que cuando llega el momento de las mejoras, casi siempre asciende, porque tiene buena cuña, ése que firma y se va, y en cambio el que labura todo el santo día queda de nuevo postergado. Mire, vecino, yo le confieso que durante mis treinta años de empleado público, fui uno de esos idiotas responsables que hacen funcionar las oficinas, uno de esos que son muy elogiados por el jefe y buscados por el público, porque la gente sabe quién trabaja y quién no. Fui de esos idiotas pero no me arrepiento. Porque, me vieran o no, siempre me refugié en el trabajo, en la responsabilidad que uno asume cuando cobra el sueldo, por magro que éste sea. Como mi padre, fui batllista desde bien temprano. Y Batlle nos inculcó la importancia del Estado. Batlle nos enseñó a proteger al Estado protector. Ahora les vino a estos posmodernos el sarampión de las privatizaciones. ¿Por qué será? ¿Será porque realmente quieren defender la famosa eficacia? ¿O será porque tienen la intención de introducirse en la economía privada y por eso comienzan a mediatizar el Estado para ponerlo al servicio de ese propósito? Mire, don Javier, se habla mucho de la corrupción en Italia, en la Argentina, en Brasil, en España, y se destaca que aquí no es tan grave. O al menos que la corrupción es más modesta. ¿Usted cree ese cuento de hadas? Lo que ocurre es que aquí la corrupción sigue otro manual de instrucciones. Aquí los jerarcas no se forran con los fondos del erario público; aquí, defienden desde el Estado las privatizaciones, y no bien las consiguen, se pasan en un santiamén, con armas y bagajes, a la economía privada. El sistema es sencillo. Por ejemplo, quitémosle fondos a la Universidad de la República, y cuando ésta empiece a ahogarse, y los estudiantes, los funcionarios y los docentes se 62 Pocket Andamios.p65 62 31/5/00, 13:55