Test Jun. 2012 | Page 48

10 ¿Por qué Anarcoreta? Si él ni siquiera había leído a Bakunin o a Kropotkin. Quizá le llamaban así porque nunca había encajado en algún grupo o partido o movimiento de izquierdas. Era tan anarcoreta que ni siquiera había hecho migas con los anarcos. Alguna vez los había ayudado, pero también había ayudado a los tupas y, aunque menos frecuentemente, a los bolches. Siempre que su independencia quedara a salvo, no le importaba ayudar. Con cada grupo tenía algo de afín (más en lo que rechazaban que en lo que apoyaban) pero sus diferencias despuntaban no bien se hacía presente la rigidez del mazacote ideológico. Marx le simpatizaba más que Engels; y Lenin, por supuesto, más que Stalin, pero nunca había podido con El Capital y tenía la impresión de que sólo el 0,07% de los marxistas convictos y confesos lo conocía en profundidad. En cierta ocasión, poco antes del golpe, había ?guardado? en la casa del balneario a un dirigente sindical, y una noche en que se quedaron discutiendo y tomando copas hasta tarde, aquel duro le había confesado, con cierta vergüenza, que Stalin le parecía ?un asesino progresista?, aunque de inmediato reconoció que esa categoría, inventada allí mismo por él entre añeja y añeja, se pasaba de dialéctica. En otras ocasiones había servido de correo a los tupas y lo había hecho sin resquemores pero sin comprometer para nada su futuro. Cuando los ácratas de pelo en pecho secuestraron la bandera de los Treinta y Tres, estuvo a punto de ofrecerse para esconderla en un arcón lleno de recortes, que tenía en el altillo de su casa del Pantanoso (la que año después perdió), pero pensó que no había hecho méritos suficientes como para que los anarcos confiaran en él hasta ese punto, así que no concretó la propuesta, y lo bien que hizo, porque cuando los milicos allanaron su casa lo primero que revisaron y de paso desvencijaron, fue precisamente el ar55 Pocket Andamios.p65 55 31/5/00, 13:55