8 La primera vez que se reunieron para festejar la vuelta del ?Anarcoreta? (el nuevo apodo, con la autoría de Fermín, había sido rápidamente adoptado por el clan, y, salvo Gaspar, ya nadie se acordaba del viejo mote de Malambo) no hablaron casi nada de política, que precisamente había sido el menester o artesanía o fajina que antes los había unido. Empezaron a rememorar películas de antaño o de hogaño, a ver quién se acordaba del reparto completo. Siempre ganaba Leandro, que hasta el golpe militar había poseído ?el fichero cinematográfico más completo de esta margen del Plata? (así había sido calificado por un crítico profesional que años después murió de infarto). A partir del golpe, no. Ahí se le acabó a Leandro esa manía o extraño sustituto de la filatelia, porque cuando los milicos le allanaron el luminoso estudio que entonces alquilaba frente a Parque Rodó, llegaron a la conclusión de que nombres como Humphrey Bogart, Merle Oberon, Jean Gabin, Vittorio de Sica, Anna Magnani o Emil Jannings, no correspondían a actores y actrices de fama sino que eran meros seudónimos de subversivos locales y foráneos. Y que títulos como Ladrones de bicicletas, Sangre y arena, El asalto al Expreso de Oriente, Rififí, Los desconocidos de siempre, Viñas de ira, Doce hombres en pugna o Pacto de sangre, no pertenecían a películas como cualquier ingenuo podría creer sino que servían de cobertura a operaciones armadas, ya realizadas o a realizar. Ergo: se llevaron todo el fichero y si te he visto no me acuerdo. Leandro no lo pudo recuperar ni siquiera con el vigilado advenimiento de la democracia. Así estuvieron como dos horas en un reservado de la cervecería del Chueco, hasta que alguien mencionó Los amantes, y otro El último tango en París, y entonces Fermín (aprovechando que ni Rosario ni Sonia ni Rocío estaban
47
Pocket Andamios.p65
47
31/5/00, 13:55