elemento que también cuenta: no tiene confianza en la invulnerabilidad de esta democracia, cree que en cualquier momento todo puede desmoronarse y no se siente con ánimo para empezar, de nuevo y desde cero, otro recorrido de angustias. Si antes fue difícil, me decía, imaginate ahora que somos doce años más viejos. Fermín se inclinó para dejar el vaso sobre el caminero de yute y luego se acercó al ventanal. Por entre los pinos se filtraba un sol decreciente y también un trozo de la playa, totalmente desierta. Desde su rincón de sombras preguntó Javier: ?¿Realmente te parece una playa de mierda? ?En invierno todas las playas me parecen de mierda. ¿A vos no? ?A mí me gustan en invierno casi más que en verano. ?Confirmado: anacoreta. ?Aquí podés pensar. Y es bárbaro. Casi había perdido esa costumbre y recuperarla me parece un milagro. ?No me digas que en Madrid no pensabas. ?Sólo lo imprescindible. Pensamientos cortitos, como telegramas. Miniaturas de reflexión. Apenas para salir del paso y hacerle un regate al estrés. ?¿Regate? ?Moña, dribbling, finta. Eso que, según dicen, hacía Julio Pérez, allá por los cincuenta. ?Ah. La próxima vez traeré un traductor. ?Mirá, Madrid es una ciudad lindísima, pero sería realmente maravillosa si la trasladaran a la costa. Es muy deprimente no ver nunca el mar. ?Aquí es río. No lo olvides. ?Ése es un mote histórico. Ridículo, además. Para mí es mar y se acabó. Vos, nacido y criado en Malvín, ¿dijiste acaso o pensaste alguna vez que vivías frente al río? Siempre te oí decir que tus ventanas daban al mar. ?Eso es semántica y no geografía. ?Pues a mí me gusta el mar semántico. La risa de Fermín culminó en un estornudo ruidoso. ?¿Lo ves? Tengo alergia a las playas invernales. ?¿Querés que te preste un saco de lana?
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Pocket Andamios.p65
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