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70 Introducción a la arquitectura. Conceptos fundamentales el concepto de arquitectura. Aquello que nombramos arquitectura no lo sería sin esta relación compleja con la belleza. La relación entre la belleza y las cosas que fabrican los hombres, y en concreto la arquitectura, debe ser comprendida en un sistema de coordenadas que describa su relatividad hacia el tiempo histórico, pero también hacia las diferencias culturales, hacia las distintas concepciones de lo bello que han sido elaboradas a través de distintas tradiciones. No se trata de una relación que pueda ser explorada de manera lineal, unívoca, como ocurre con otros atributos de la misma obra arquitectónica. La ciencia de la estética y el concepto de bellas artes A lo largo del siglo XVIII se elabora en el contexto de un importante despliegue general de las ciencias humanas, la ciencia particular de la Estética. El símbolo de esta fundación de la ciencia estética está constituido por un texto inconcluso, todavía escrito en latín en el ámbito de la universidad alemana entre 1756 y 1758, Aesthetica, de Alexander Baumgarten (1716-1762). Se trata solamente del símbolo de partida, dado que el sentido completo de la nueva ciencia será adquirido más tarde, a lo largo de las distintas reflexiones que tratan de comprender la relación entre la percepción de lo bello y el conocimiento, nuestras emociones en este encuentro, así como la relación con las cosas que fabricamos. En este sentido, la culminación en el siglo XVIII de los caminos de la Estética está representado por la última obra crítica de Emanuel Kant, Crítica de la facultad de juzgar (Kritik der Urteilskraft), publicada en 1790. Pero son muchas las obras teóricas que a lo largo del llamado siglo de las luces aproximan entre sí el estudio de la percepción humana y el poder de las obras de arte sobre ella. También había sido esencial en esta deriva hacia la autonomía de la Estética la tradición de pensamiento empirista, surtida de nombres como John Locke (1632-1710), Georges Berkeley (1685-1753) o David Hume (1711-1776), desarrollada en Inglaterra, de modo particular, en torno al inicio de la Ilustración. Porque se trata de un estilo de pensamiento que interroga las bases de la percepción, desde el campo general del conocimiento, antes de adentrar a la cultura general del XVIII en los problemas más particulares de la obra artística y de su creación. Tampoco puede olvidarse la contribución de otras figuras que tendieron a pensar la naturaleza humana del creador, de aquel que desvela a través de sus construcciones poéticas o plásticas, las formas nuevas de la belleza: como sucede en los fragmentarios pensamientos de Lord Shaftesbury (1671-1713) o en las contribuciones de Denis Diderot (1713-1784). La Estética, trazada así en la polifonía de una Europa ilustrada, es una ciencia que reflexiona sobre la belleza de manera autónoma. Se trata de un síntoma de los tiempos: dar entidad particular a una reflexión que desde los inicios del pensamiento occidental se encontraba vinculada a la totalidad de la verdad. Esta autonomía repercute en rehacer, en revisar, el carácter de las artes y de la arquitectura. Puesto que la Estética influye en la concepción de lo bello y en su creación, arrastra tras de sí una secuencia de cambios y transformaciones en la comprensión de la naturaleza y de la finalidad de la obra de arte. En rigor, deberíamos señalar que la misma independencia de la ref lexión estética © Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.