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Introducción a la arquitectura. Conceptos fundamentales
la historia destrucciones y reconstrucciones. El
hecho de que algunas ciudades destruidas por
terremotos, incendios o guerras vuelvan a nacer
en el mismo lugar y con formas similares a las
que habían tenido, demuestra que vida y construcción tienen vínculos permanentes.
El proceso urbano se desarrolla a través de
las distintas reformas, que tienen como misión
adaptar la ciudad a nuevas actividades, a nuevos
fenómenos. Por ejemplo, hoy en día las reformas
derivadas de la contraposición entre el coche y
el peatón, entre los transportes y la peatonalización. Recientemente fue la preservación de los
centros antiguos o históricos, frente a las reformas interiores de renovación urbana, uno de los
procesos más habituales. Anteriormente las ciudades habían vivido procesos urbanos de “Hausmanización”, es decir, aperturas de calles y avenidas en los tejidos urbanos existentes, a la manera
de las propuestas de Hausmann para París.
Son las personas, las fuerzas, las instituciones y sus leyes las que determinan el proceso
urbano. La legalidad, la economía tienen mucho
que ver con la forma de la ciudad, ya que determina las regulaciones entre lo público y lo privado, las regulaciones sobre la propiedad y el
mercado de suelo. Por tanto, los planes urbanísticos y las normativas que regulan las ciudades
y sus edificaciones son fruto de un proceso. Una
ciudad no está nunca acabada. De ahí el error de
los conservacionistas, que pretenden a menudo
congelar formas de la ciudad, e incluso de volver
partes de ciudad a un período anterior concreto.
Ciudades creadas y ciudades espontáneas
Las ciudades podrían dividirse en dos grandes
tipos: ciudades creadas y ciudades espontáneas,
según su creación ha sido determinada de una
sola vez o han surgido sin diseño previo. Es decir,
ciudades planificadas o ciudades sin planificar.
A las ciudades planificadas les corresponden trazados geométricos, mientras que las
formas de las ciudades sin planificar se caracterizan por su falta de geometría ordenada.
Sin embargo, en la práctica es difícil mantener esta división radical y los dos tipos de
ciudad coexisten y se metamorfosean. El orden
geométrico a menudo se liberaliza, las edificaciones se organizan en formas variadas y surgen
nuevos focos de actividad en el interior de conjuntos edificados anteriormente con otros propósitos. La misma planificación nueva tiende a
incorporar algunas de las virtudes de la falta
de planificación, como es la espontaneidad. La
admiración hacia las formas de las ciudades
medievales o antiguas y la tendencia a recuperarlas fue un cambio en la época moderna. Cambio
surgido en parte como reacción a la excesiva
geometrización y ordenación de las ciudades
por zonas separadas de actividad, cuando se vió
que la vida urbana se consigue más plenamente
mediante la mezcla y superposición de actividades o funciones en una misma zona.
Nuestro interés por el conocimiento
de las ciudades y por el de su forma
Corresponde al arquitecto-urbanista concebir,
diseñar, dar forma a las infraestructuras y construcciones que hacen posible ordenar la tendencia hacia la aglomeración. Para poder llevar a
cabo esta tarea, previamente hemos de preguntarnos a qué es debido que las ciudades tengan
la configuración que tienen. Los profesionales y
estudiosos del urbanismo han examinado la con-
© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.