––¿Es que me conoce usted?
––No, pero estoy viendo la mitad de un billete de vuelta en la palma de su guante
izquierdo. Ha salido usted muy temprano, y todavía ha tenido que hacer un largo trayecto
en coche descubierto, por caminos accidentados, antes de llegar a la estación.
La dama se estremeció violentamente y se quedó mirando con asombro a mi
compañero.
––No hay misterio alguno, querida señora ––explicó Holmes sonriendo––. La manga
izquierda de su chaqueta tiene salpicaduras de barro nada menos que en siete sitios. Las
manchas aún están frescas. Sólo en un coche descubierto podría haberse salpicado así, y
eso sólo si venía sentada a la izquierda del cochero.
––Sean cuales sean sus razones, ha acertado usted en todo ––dijo ella––. Salí de casa
antes de las seis, llegué a Leatherhead a las seis y veinte y cogí el primer tren a Waterloo.
Señor, ya no puedo aguantar más esta tensión, me volveré loca de seguir así. No tengo a
nadie a quien recurrir... sólo hay una persona que me aprecia, y el pobre no sería una gran
ayuda. He oído hablar de usted, señor Holmes; me habló de usted la señora Farintosh, a la
que usted ayudó cuando se encontraba en un grave apuro. Ella me dio su dirección. ¡Oh,
señor! ¿No cree que podría ayudarme a mí también, y al menos arrojar un poco de luz
sobre las densas tinieblas que me rodean? Por el momento, me resulta imposible
retribuirle por sus servicios, pero dentro de uno o dos meses me voy a casar, podré
disponer de mi renta y entonces verá usted que no soy desagradecida.
Holmes se dirigió a su escritorio, lo abrió y sacó un pequeño fichero que consultó a
continuación.
––Farintosh ––dijo––. Ah, sí, ya me acuerdo del caso; giraba en torno a una tiara de
ópalo. Creo que fue antes de conocernos, Watson. Lo único que puedo decir, señora, es
que tendré un gran placer en dedicar a su caso la misma atención que dediqué al de su
amiga. En cuanto a la retribución, mi profesión lleva en sí misma la recompensa; pero es
usted libre de sufragar los gastos en los que yo pueda incurrir, cuando le resulte más
conveniente. Y ahora, le ruego que nos exponga todo lo que pueda servirnos de ayuda
para formarnos una opinión sobre el asunto.
––¡Ay! ––replicó nuestra visitante––. El mayor horror de mi situación consiste en que
mis temores son tan inconcretos, y mis sospechas se basan por completo en detalles tan
pequeños y que a otra persona le parecerían triviales, que hasta el hombre a quien, entre
todos los demás, tengo derecho a pedir ayuda y consejo, considera todo lo que le digo
como fantasías de una mujer nerviosa. No lo dice así, pero puedo darme cuenta por sus
respuestas consoladoras y sus ojos esquivos. Pero he oído decir, señor Holmes, que usted
es capaz de penetrar en las múltiples maldades del corazón humano. Usted podrá
indicarme cómo caminar entre los peligros que me amenazan.
––Soy todo oídos, señora.
––Me llamo Helen Stoner, y vivo con mi padrastro, último superviviente de una de las
familias sajonas más antiguas de Inglaterra, los Roylott de Stoke Moran, en el límite
occidental de Surrey.
Holmes asintió con la cabeza.
––El nombre me resulta familiar ––dijo.
––En otro tiempo, la familia era una de las más ricas de Inglaterra, y sus propiedades se
extendían más allá de los límites del condado, entrando por el norte en Berkshire y por el
oeste en Hampshire. Sin embargo, en el siglo pasado hubo cuatro herederos seguidos de
carácter disoluto y derrochador, y un jugador completó, en tiempos de la Regencia, la
ruina de la familia. No se salvó nada, con excepción de unas pocas hectáreas de tierra y la
casa, de doscientos años de edad, sobre la que pesa una fuerte hipoteca. Allí arrastró su
existencia el último señor, viviendo la vida miserable de un mendigo aristócrata; pero su
único hijo, mi padrastro, comprendiendo que debía adaptarse a las nuevas condiciones,
consiguió un préstamo de un pariente, que le permitió estudiar medicina, y emigró a
Calcuta, donde, gracias a su talento profesional y a su fuerza de carácter, consiguió una
numerosa clientela. Sin embargo, en un arrebato de cólera, provocado por una serie de