Test Drive | Page 85

Al día siguiente, 10 de noviembre, se nos mantuvo en el mismo abandono, en la misma soledad. No vi a nadie de la tripulación. Ned y Conseil pasaron la mayor parte del día conmigo, desconcertados ante la inexplicable ausencia del capitán. ¿Se hallaría enfermo aquel hombre singular? ¿O tal vez se proponía modificar sus proyectos respecto a noso-tros? Después de todo, como observó Conseil, gozábamos de una entera libertad y se nos tenía abundante y delicadamen-te alimentados. Nuestro huésped se había atenido hasta en-tonces a los términos de lo estipulado, y no podíamos que-jarnos. Además, la singularidad de nuestro destino nos reservaba tan hermosas compensaciones que no teníamos derecho a reprocharle nada. Fue aquel mismo día cuando comencé a escribir el diario de estas aventuras. Esto es lo que me ha permitido narrarlas con una escrupulosa exactitud. Como detalle curioso, diré que escribí este diario en un papel fabricado con zostera ma-rina. En la madrugada del 11 de n