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Señor profesor, esos instrumentos están también en mi camarote, y es allí donde tendré el placer de explicarle su empleo. Pero antes voy a mostrarle el camarote que se le ha reservado. Debe usted saber cómo va a estar instalado a bor-do del Nautilus. Seguí al capitán Nemo, quien, por una de las puertas practicadas en los paneles del salón, me hizo volver al corre-dor del barco. Me condujo hacia adelante y me mostró no un camarote sino una verdadera habitación, elegantemente amueblada, con lecho y tocador. Di las gracias a mi huésped. Su camarote es contiguo al mío me dijo, al tiempo que abría una puerta . Y el mío da al salón del que acabamos de salir. Entré en el camarote del capitán, que tenía un aspecto se-vero, casi cenobial. Una cama de hierro, una mesa de trabajo y una cómoda de tocador componían todo el mobiliario, reducido a lo estrictamente necesario. El capitán Nemo me mostró una silla. Siéntese, por favor. Me senté y él tomó la palabra en los términos que siguen. 12. Todo por la electricidad Señor dijo el capitán Nemo, mostrándome los instru-mentos colgados de las paredes de su camarote , he aquí los aparatos exigidos por la navegación del Nautilus. Al igual que en el salón, los tengo aquí bajo mis ojos, indicándome mi situación y mi dirección exactas en medio del océano. Al-gunos de ellos le son conocidos, como el termómetro que marca la temperatura interior del Nautilus, el barómetro, que pesa el aire y predice los cambios de tiempo; el higróme-tro que registra el grado de sequedad de la atmósfera; el storm glass, cuya mezcla, al descomponerse, anuncia la in-minencia de las tempestades; la brújula, que dirige mi ruta; el sextante, que por la altura del sol me indica mi latitud, los cronómetros, que me permiten calcular mi longitud y, por último, mis anteojos de día y de noche que me sirven para escrutar todos los puntos del horizonte cuando el Nautilus emerge a la superficie de las aguas. Son los instrumentos habituales del navegante y su uso me es conocido repuse . Pero hay otros aquí que respon-den sin duda a las particulares exigencias del Nautilus. Ese cuadrante que veo, recorrido por una aguja inmóvil, ¿no es un manómetro?