marrón rojizo, habitantes de los mares de Nue-va Holanda, o procedentes del golfo de
México y notables por su concha imbricada; esteléridos hallados en los mares australes, y,
por último, el más raro de todos, el magnífico espolón de Nueva Zelanda; admirables
tellinas sulfuradas, preciosas especies de citereas y de venus; el botón trencilla-do de las
costas de Tranquebar; el turbo marmóreo de nácar resplandeciente; los papagayos verdes de
los mares de Chi-na; el cono casi desconocido del género Coenodulli; todas las variedades
de porcelanas que sirven de moneda en la India y en África; la «Gloria de