Test Drive | Page 13

Conseil apareció. ¿Me llamaba el señor? Sí, muchacho. Prepárame, prepárate. Partimos dentro de dos horas. Como el señor guste -respondió tranquilamente Con-seil. No hay un momento que perder. Mete en mi baúl todos mis utensilios de viaje, trajes, camisas, calcetines, lo más que puedas, y ¡date prisa! ¿Y las colecciones del señor? recordó Conseil. Nos ocuparemos luego de eso. ¡Cómo! ¡El arquiotherium, el hyracotherium, el oréodon, el queropótamo.y las demás osamentas del señor! Las dejaremos en el hotel. ¿Y el babirusa vivo del señor? Lo mantendrán durante nuestra ausencia. Voy a ordenar que nos envíen a Francia nuestro zoo. ¿Es que no regresamos a París? Sí .... naturalmente... respondí evasivamente . Pero re-gresamos dando un rodeo. El rodeo que el señor quiera. ¡Oh!, poca cosa. Un camino un poco menos directo, eso es todo. Viajaremos a bordo del Abraham Lincoln. Como convenga al señor respondió Conseil con la ma-yor placidez. ¿Sabes, amigo mío? Verás .... se trata del monstruo, del famoso narval... Vamos a librar de él los mares... El autor de una obra en dos volúmenes sobre los Misterios de los gran-des fondos submarinos no podía sustraerse a la expedicióin del comandante Farragut. Misión gloriosa, pero... tambiéri peligrosa. No se sabe adónde nos llevará esto... Esos anima-les pueden ser muy caprichosos ... Pero iremos, de todos mo-dos. Con un comandante que no conoce el miedo. Yo haré lo que haga el señor dijo Conseil. Piénsalo bien, pues no quiero ocultarte que este viaje e, uno de esos de cuyo retorno no se puede estar seguro.