45. Y todos los poderes juntos de la vida manifestada no
pueden destruir vuestra vida hasta que hayáis terminado
vuestro trabajo.
46. Ahora os dejo. Me voy a la obscuridad completamente solo a
hablar con Dios.
47. Estoy abrumado por la tristeza. os dejo aquí para que
cuidéis conmigo.
48. Entonces Jesús se fue trescientos codos hacia el Este, y
acostándose de cara, oró y dijo:
49. Mi Dios, Mi Dios. ¿Hay algún medio por el que me sea
permitido escapar los horrores de las horas que se aproximan?
Mi cuerpo humano retrocede ...; pero mi alma esta firme, de
modo que, no sea mi voluntad sino la tuya, oh Dios, la que se
haga.
5O En agonía oró. La tensión de su forma humana fue grande,
sus venas se reventaron en varios lugares y su frente se bañó
en sangre.
51. Entonces regresó a los tres y los encontró dormidos; y dijo:
52. Simón, Simón, ¡tú dormido? ¿No pudisteis cuidar conmigo
una hora solamente? Se vigilante. Cuida y ora para que tus
tentaciones no sean más grandes que tu fortaleza.
53. Yo sé que el espíritu es alerta y tiene buena voluntad, pero la
parte corpórea es débil.
54. Y se fue otra vez y oró: Oh, Padre, Dios. Si tengo que beber
esta amarga copa, dame fortaleza en el cuerpo como me has
dado fortaleza en el alma, porque no mi voluntad sino la tuya
debe hacerse.
55. Y cuando regresó a sus discípulos, he aquí que los encontró
todavía dormidos. Los despertó y le dijo a Santiago:
56. Has estado dormido mientras tu maestro ha estado
luchando con el más grande de los enemigos del hombre ¿No
eres capaz de cuidar conmigo una sola hora?
57. Y se fue otra vez y oró: Oh, Dios, me rindo, me rindo a tí;
hágase tu voluntad.
58. Y volvió a regresar a los tres que todavía dormían, y dijo a
Juan:
59. Con todo el amor que me tienes ¿no pudiste cuidar conmigo
una sola hora?
60. Y entonces dijo: Basta. La hora ha llegado. El que me va a
entregar está cerca. Levantémonos y vamos.