15 No hay otro camino de escape para tí que la fuga. No esperes
el sol de la mañana, yo conozco el camino hacia la frontera de
esta tierra maldita.
16. Tengo una compañía de guardias bien armados y montados.
Ellos te llevarán fuera de la zona de peligro.
17. No te quedes joven. Levántate y huye.
18. Y Jesús dijo: Un príncipe noble tiene César en su Pilatos
Poncio, y desde el punto de vista del hombre tangible tus
palabras están sazonadas con la sal de la sabiduría; pero desde
el punto de vista del Cristo, tus palabras son tontería.
19. El cobarde huye del peligro que lo amenaza. Pero quien
viene a buscar a los que se han perdido y a salvarlos, está en el
deber de dar su vida en sacrificio voluntario por aquellos que ha
venido a buscar y a salvar.
20. Antes que la pascua haya terminado he aquí que esta nación
estará maldita por haber derramado sangre inocente. Ahora
mismo, los asesinos están a la puerta.
21. Y Pilatos dijo: Eso no sucederá. La espada de Roma se
desenvainará para salvarte la vida.
22. Y Jesús dijo: No, Pilatos, no. No hay en todo el mundo
ejércitos suficientemente grandes para que puedan salvar mi
vida.
23. Y Jesús dijo adiós al gobernante y se fue por su camino;
más Pilatos envió tras él una guardia doble para que no caiga
en manos de aquellos que estaban alerta para matarle.
24. Pero Jesús desapareció en un instante. La guardia no le vio
más. y un momento después reapareció en el torrente de Kidrón
donde estaban los once
25. Ahora bien, precisamente al otro lado del torrente había un
huerto y una casa, donde vivía un hombre, Massalian, y a donde
Jesús venía con frecuencia.
26. Massalian era su amigo y creía que Jesús era el Cristo que
los antiguos profetas judíos habían dicho que vendría.
27. Ahora bien, en el huerto había una cumbre sagrada.
Massalian llamaba a este lugar Getsemaní.
28. La noche era obscura, pero en el huerto la obscuridad era
doble, y Jesús pidió a los ocho discípulos que se quedaran en
el torrente.
29. Mientras él, con Pedro, Santiago y Juan, iban a Getsemaní a
meditar.