18. Y le tocó y el flujo cesó y estuvo buena.
19. Y Jesús sintió que había emanado de él su poder curativo y
hablando a la multitud dijo:
20. ¿Quién fue el que tocó mi vestidura:
21. Y Pedro dijo: Nadie puede decirlo. Las multitudes te
presionan. Una veintena puede haber tocado tus vestiduras.
22. Pero Jesús dijo: alguien de fe, alguien que tiene un
pensamiento de curación ha tocado mis vestiduras; pues de mí
ha emanado virtud curativa.
23. Y cuando la mujer supo que lo que ella había hecho era ya
conocido, vino y se arrodilló a los pies de Jesús y le refirió
todo.
24. Y Jesús dijo: Tu fe te ha salvado, ándate pues en paz.
25. Y mientras hablaba llegó un sirviente de la casa de Jairo y
dijo: Mi señor, Jairo, no molestes a Jesús para que venga
porque tu hija está muerta.
26. Pero Jesús dijo; Jairo, hombre de fe, no permitas que tu fe
vacile en esta hora de prueba.
27. ¿Qué dice tu sirviente? ¿Qué la niña ha muerto? y ¿Qué es
la muerte?
28. Es el éxodo del alma de su habitación corpórea.
29. El hombre es el amo del alma y de su continente. Cuando el
hombre logra elevarse por encima del plano de la duda y el
miedo, adquiere el poder de limpiar la casa vacía y de hacer que
regrese a ella quien la habitaba.
30. Entonces tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, a Jairo y a
la madre de la niña y entró en la cámara mortuoria.
31. Y cerró las puertas a la multitud y habló una palabra que las
almas pueden comprender. Y entonces tomó la mano de la niña
y dijo:
32. Talitha cumi, niña, levántate. Y el alma de la niña regresó y
ella se levantó y pidió alimento.
33. Y todos los de la ciudad estaban asombrados y muchos se
lanzaron a adorar a Jesús como a Dios.
34. Pero Jesús desapareció como si sólo fuere un fantasma y se
fue.
Capítulo 121
Los cristianos de Nazareth cantan un canto cristiano de alabanza.
Jesús enseña en la sinagoga. Cura a un mudo que es obseso. Las