1. Pronto se regó por toda la comarca la noticia de que Jesús
había regresado a su hogar, de modo que las gentes vinieron en
masas a saludarle.
2. Y Mateo, uno de los doce, hombre rico cuyo hogar estaba en
Cafarnaúm, dio un banquete suntuoso al que fueron invitados
Jesús, los maestros extranjeros, los doce y gentes de todo
matiz de pensamiento.
3. Y cuando los fariseos observaron que Jesús se sentó y
comió con publicanos y gentes de mala reputación, dijeron:
4. ¡Qué vergüenza. Este hombre que dice ser hombre de Dios,
comiendo con publícanos, cortesanas y con la plebe. ¡Qué
vergüenza!
5. Cuando, Jesús conoció sus pensamientos, dijo: Los sanos
no necesitan curarse, los puros no necesitan salvarse.
6. Los sanos están bien; los puros están salvos.
7. Los que aman la justicia y lo correcto no necesitan
arrepentirse. NO vine para ellos. Vine para los pecadores.
8. Un grupo de discípulos de Juan que habían llegado a saber
que Juan había muerto, estaban vestidos de luto.
9. Ayunaban y oraban en sus corazones. Cuando los fariseos
les observaron, vinieron a Jesús y le dijeron:
10. ¿Por qué es que los discípulos de Juan ayunan y los tuyos
no?
11. Y Jesús dijo: ¡Admirable! Sois maestros de la ley y debéis
saber. Tal vez. queráis hacer partícipes de vuestros
conocimientos a la concurrencia.
12. ¿Qué beneficios se derivan del ayuno? Pero los fariseos se
quedaron callados y no contestaron.
13. Entonces Jesús dijo: La fuerza vital de los hombres depende
de lo que comen y de lo que beben.
14. ¿Es el espíritu de vida más fuerte cuando la fuerza vital es
débil? ¿Se alcanza la santidad por hambre impuesta por uno
mismo?
15. Un glotón es pecador a los ojos de Dios, pero no es un
santo el que se hace a sí mismo débil e incapaz de la tarea
pesada de la vida rehusando usar los propios modos de
fortaleza que Dios le ha dado.
16. Juan ha muerto y a sus adherentes ayunan por pesar.