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La construcción histórica de la psicología social 385 del rol de psicólogo. Y comenzó, también aquí, siguiendo el camino experimentalista trazado por la psicología social norteamericana. Sin embargo, ya a mediados de los 60 y sobre todo a lo largo de los 70, y por la necesidad de construir una psicología social que se acercara más a la explicación de la realidad latinoamericana, comenzó a surgir una corriente psicosocial que se fue apartando paulatinamente de la experimental, con lo que se fue perfilando una psicología social latinoamericana con características propias (crítica, aplicada y comprometida). En efecto, en esa época empezaron a producirse los cuestionamientos por la relevancia social de la disciplina así como por su validez y adecuación al contexto social e histórico de América Latina, con lo que comenzó a gestarse un enfoque psicosocial abiertamente crítico, destacando algunas obras de Gerardo Marín, J. M. Salazar, Maritza Montero, Aroldo Rodrigues, Ignacio Martín Baró, asesinado en El Salvador por los ultraderechistas, etc. Como señalan Sabucedo y colaboradores (1997, pág. 187), la aparición de estas publicaciones van delineando cada vez con mayor nitidez un perfil propio, el cual si bien sigue coexistiendo con producciones que se enmarcan dentro de la tendencia anterior y la influencia norteamericana, va evolucionando hacia la definición de una psicología social relacionada con la problemática que estudia, que intenta adecuarse a realidades históricas y sociales específicas, que se pregunta por su potencialidad de aplicación y que se propone colaborar con la producción de cambios favorables y socialmente relevantes. Con esta óptica se trabajó desde mediados de la década de los 70 en la generación de teorías y métodos alternativos que pudieran resultar más adecuados, constituyendo un claro ejemplo de todo ello la consolidación en diferentes países de América Latina de una psicología social comunitaria, inclinada obviamente a la intervención, que utiliza métodos no experimentales como la observación participante y que se autodefine como un instrumento para el cambio social. En esta misma línea se coloca la llamada psicología de la liberación, encabezada, sobre todo, por Martín Baró (1982, 1983, 1989). Otras líneas propias de la psicología social latinoamericana, en las que claramente se perciben estas características propias, son la psicología social de la salud, la psicología social ambiental y la psicología social política. Conclusión Desde tiempos inmemoriales, nuestros antepasados se han hecho las mismas preguntas que nos hacemos ahora: ¿cómo hace una generación para imponer su cultura a la siguiente?, ¿qué pasa en la vida mental del individuo cuando ese individuo se asocia con otras personas?, ¿qué es la naturaleza social del hombre?, de forma que sus respuestas pueden sernos de suma utilidad. Incluso sus errores podrán sernos útiles y hasta, en ocasiones, necesarios, al menos para no volver a tropezar en las mismas piedras. De ahí la necesidad de un enfoque histórico en nuestra disciplina,