Otras aplicaciones psicosociales
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Torregrosa, en que es justo señalar aquí que la psicología social ha abordado, desde sus inicios, cuestiones estrechamente vinculadas a las relaciones internacionales y que a menudo lo ha hecho desde una doble dimensión, teórica y aplicada (prejuicios, estereotipos, etc.). No hace mucho,
Jiménez Burillo analizó dos interesantes temas en este ámbito: la guerra
(1992a) y los conflictos internacionales (1992b). Es decir, aunque no podemos afirmar que la psicología social de las relaciones internacionales sea
una subdisciplina desarrollada y bien asentada, sí tenemos que subrayar no
sólo la pertinencia de un análisis psicosocial en este ámbito, sino incluso el
hecho de que muchos estudios clásicos de nuestra disciplina son directamente aplicables aquí (los prejuicios, los conflictos intergrupales, la cooperación, la negociación, la formación de coaliciones, etc.). Con ello la psicología social haría una aportación inestimable a este campo.
La psicología social debe formar parte de las relaciones internacionales como área de estudios interdisciplinar, del mismo modo que procesos
psicológicos como las actitudes y las percepciones intervienen en las relaciones internacionales como hecho. Tanto el creciente interés por lo subjetivo de otros científicos sociales especializados en esta materia como la
capacidad de la psicología social para satisfacer, teórica y metodológicamente, esta demanda justifican la incorporación de pleno derecho de
nuestra disciplina a esta área de estudios (Ramírez y Torregrosa, 1996,
pág. 213).
Conclusión
Como hemos visto, el ámbito de aplicación de nuestra disciplina es
amplísimo: desde el trabajo a la educación, y desde el mundo judicial al
turismo, pocos aspectos de la vida social han dejado de estar en el punto
de mira del psicólogo social. Pero no basta con aplicar, hay también que
aplicar bien, es decir, estar seguros de que las aplicaciones que estamos lleva