Ambiente físico y conducta social:…
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(Íñiguez y Vivas, 1997). Pero todo ello no está desligado de nuestra ideología y del tipo de sociedad que pretendemos para nosotros y, sobre todo,
para nuestros hijos y nietos. Así, sólo desde el punto de vista ideológicamente más profundo podemos entender la satisfacción y autocomplacencia
con que, particularmente a través de la utilización desenfrenada del coche,
destruimos el ambiente y despilfarramos la energía. ¿Qué ocurrirá cuando
países como la India y la China se incorporen, con el mismo derecho que
nosotros, a los niveles de derroche y de utilización del coche que tenemos
en Occidente?