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Anastasio Ovejero Bernal
suma, tanto en términos generales como en términos específicamente referidos al binomio salud/enfermedad, la conducta del hombre sano y la conducta del hombre enfermo no pueden comprenderse si se las separa de su
circunstancia sociocultural» (Rodríguez-Marín y García,1996, pág. 353). De
ahí la importancia de la psicología social en este campo.
Psicología social y salud física
Aunque ciertamente salud física y salud mental son absolutamente inseparables, por razones didácticas y de exposición las analizaremos separadas. La salud física y su curación han sido cuestiones que han estado tradicionalmente fuera del ámbito de los psicólogos y de los psicólogos
sociales. Eran asuntos exclusivamente de medicina. Sin embargo, hoy
día son muchas las personas que no dudan de que la salud y la enfermedad
no son cosas exclusivamente de los médicos. Y son justamente los propios
médicos los que mejor lo saben, ya que diariamente constatan que la enfermedad y la salud humanas no son meras cuestiones orgánicas, biológicas,
bioquímicas o fisiológicas, sino que son algo más: son también cuestiones
psicológicas y sociales y, desde luego, psicosociales. Enfocar el tema de la
salud desde un dualismo cartesiano que distingue tajantemente entre problemas psicológicos, cuyo origen está en la mente (depresión, ansiedad, etc.)
y problemas físicos, cuyo origen se encuentra en el organismo corporal
(traumatismos, enfermedades de los órganos, de los tejidos, etc.) es, además
de falsa y simplista, muy ineficaz, dado que las enfermedades, tanto las físicas como las mentales, son, en mayor o menor medida, psicosociosomáticas.
De ahí que no deba extrañarnos que en el proceso de curación de las
enfermedades sean aspectos totalmente centrales las relaciones personales
del enfermo, así como sus procesos de comunicación, ya que fue precisamente su ausencia o su disfuncionalidad lo que en gran medida posibilitó
o incluso potenció esas enfermedades.
Por otra parte, suele reconocerse generalmente que uno de los problemas fundamentales de los actuales sistemas sanitarios en todo el mundo es
precisamente la enorme insatisfacción que existe en los enfermos hacia las
relaciones personales y los procesos de comunicación entre el médico y el
paciente, lo que, a su vez, contribuye fuertemente al otro gran problema de
las actuales instituciones sanitarias: la poca y/o deficiente obediencia a las
instrucciones del médico por parte de los enfermos. De hecho, uno de los
elementos más centrales en la curación de un enfermo es precisamente el
grado en que sigue las recomendaciones o consejos del médico, lo que está
muy relacionado con los beneficios que el cuidado médico les podría proporcionar. Pero resulta que el grado en que el paciente sigue las instrucciones del médico dependerá de una serie de factores psicosociales como
son la relación y comunicación médico-paciente, la satisfacción del paciente
con el trato que recibe por parte del médico, la cantidad y calidad de información que se le proporciona, etc. Además, difícilmente se entenderá el