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338 Anastasio Ovejero Bernal suma, tanto en términos generales como en términos específicamente referidos al binomio salud/enfermedad, la conducta del hombre sano y la conducta del hombre enfermo no pueden comprenderse si se las separa de su circunstancia sociocultural» (Rodríguez-Marín y García,1996, pág. 353). De ahí la importancia de la psicología social en este campo. Psicología social y salud física Aunque ciertamente salud física y salud mental son absolutamente inseparables, por razones didácticas y de exposición las analizaremos separadas. La salud física y su curación han sido cuestiones que han estado tradicionalmente fuera del ámbito de los psicólogos y de los psicólogos sociales. Eran asuntos exclusivamente de medicina. Sin embargo, hoy día son muchas las personas que no dudan de que la salud y la enfermedad no son cosas exclusivamente de los médicos. Y son justamente los propios médicos los que mejor lo saben, ya que diariamente constatan que la enfermedad y la salud humanas no son meras cuestiones orgánicas, biológicas, bioquímicas o fisiológicas, sino que son algo más: son también cuestiones psicológicas y sociales y, desde luego, psicosociales. Enfocar el tema de la salud desde un dualismo cartesiano que distingue tajantemente entre problemas psicológicos, cuyo origen está en la mente (depresión, ansiedad, etc.) y problemas físicos, cuyo origen se encuentra en el organismo corporal (traumatismos, enfermedades de los órganos, de los tejidos, etc.) es, además de falsa y simplista, muy ineficaz, dado que las enfermedades, tanto las físicas como las mentales, son, en mayor o menor medida, psicosociosomáticas. De ahí que no deba extrañarnos que en el proceso de curación de las enfermedades sean aspectos totalmente centrales las relaciones personales del enfermo, así como sus procesos de comunicación, ya que fue precisamente su ausencia o su disfuncionalidad lo que en gran medida posibilitó o incluso potenció esas enfermedades. Por otra parte, suele reconocerse generalmente que uno de los problemas fundamentales de los actuales sistemas sanitarios en todo el mundo es precisamente la enorme insatisfacción que existe en los enfermos hacia las relaciones personales y los procesos de comunicación entre el médico y el paciente, lo que, a su vez, contribuye fuertemente al otro gran problema de las actuales instituciones sanitarias: la poca y/o deficiente obediencia a las instrucciones del médico por parte de los enfermos. De hecho, uno de los elementos más centrales en la curación de un enfermo es precisamente el grado en que sigue las recomendaciones o consejos del médico, lo que está muy relacionado con los beneficios que el cuidado médico les podría proporcionar. Pero resulta que el grado en que el paciente sigue las instrucciones del médico dependerá de una serie de factores psicosociales como son la relación y comunicación médico-paciente, la satisfacción del paciente con el trato que recibe por parte del médico, la cantidad y calidad de información que se le proporciona, etc. Además, difícilmente se entenderá el