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Anastasio Ovejero Bernal
Conclusión
La Psicología Política es académica e institucionalmente una disciplina
joven, pero que está alcanzando un reconocimiento y relevancia crecientes,
tal vez, como apunta Sabucedo, por su capacidad para explicar aspectos de
tanta trascendencia social como la influencia de los factores psicológicos en
la conducta política y, a la inversa, la de los procesos políticos en los psicológicos. Temas como la participación política o el interés por la política,
fundamentos del sistema democrático, por fuerza deben suscitar el interés
de muchas personas, particularmente de los psicólogos preocupados por lo
que ocurre en nuestra sociedad actual. «La Psicología Política, pues, es una
disciplina “posible”. Y lo es porque, entre otras razones, sus cultivadores
no han logrado establecer unos comunes objetivos disciplinarios. Entre los
muchos “desafíos del 2000” podría incluirse el logro de objetivos comunes
por parte de los psicopolitólogos» (Jiménez Burillo, 1996, pág. 249).