Psicología social de la educación
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la educación se desarrolle por dos vías íntimamente relacionadas (Rogers y
Kutnick, 1992b, págs. 176-177): a) la primera de ellas se refiere al desarrollo continuado de modelos científicos sociales claros y de teorías relacionadas con los aspectos más relevantes de la conducta social humana, para ser
aplicados a la solución de los problemas sociales; y b) la segunda vía, sin
duda la más importante, implica el desarrollo de buenos modelos de planificación de procesos sociales en el campo educativo, lo que nos liberará de
ir rastreando en las teorías de la psicología social y nos permitirá disponer
de una psicología social específica de la educación. Tales modelos de planificación hay que desarrollarlos en colaboración con los profesores e incluso
con otros profesionales próximos al aula. Los modelos de planificación
proporcionarán a los profesores la forma de aplicar los frutos del estudio
científico social dentro del contexto de sus preocupaciones cotidianas en el
aula. Pues bien, uno de los mejores ejemplos de lo que acabamos de decir
es justamente el aprendizaje cooperativo (véase Ovejero, 1990a, 1992,
1993a). Y es que, como subrayan nuevamente Rogers y Kutnick, los profesores tienen que ser capaces de adoptar y desarrollar métodos de enseñanza dentro de un marco guía. Y la labor, imprescindible, de la psicología
social será crear vías por las que el profesor pueda, a su vez, desarrollar su
propia comprensión de la naturaleza de la vida del aula para, así, poder
formular juicios más sistemáticos, sofisticados y eficaces sobre el curso de
acción a seguir. Pero para conseguirlo deberá tener en cuenta los profundos cambios que durante estos últimos años están modificando radicalmente nuestra sociedad y adoptar las reflexiones y pensamientos que le
ayuden a comprender tales cambios, así como su incidencia sobre cómo se
forma la subjetividad y la identidad tanto personal como social (véase Giddens, 1995a, 1995b).