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Cómo percibimos a las otras personas: la cognición social 29 les dijo que era camarera. Pasado un tiempo se les pidió que expresaran todo lo que recordaran de lo que habían visto en la película. Pues bien, los resultados mostraron que cada grupo recordaba más acciones y detalles congruentes con el esquema que previamente se había activado (camarera versus bibliotecaria), a pesar de que todos habían visto exactamente lo mismo, es decir, la misma película: quienes creían que era camarera recordaban que la chica mientras desayunaba leía una revista del corazón, mientras que quienes creían que era bibliotecaria recordaban más que en la estantería había un libro de Nietzsche. Este resultado fue interpretado en el sentido de que el esquema guiaba la atención y la memoria de los sujetos hacia unos determinados elementos de la película, en este caso congruentes con el esquema. Y es que los recuerdos no son reproducciones de experiencias que están almacenadas en la memoria, sino que los recuerdos son construcciones realizadas en el momento de la recuperación de la información. Un segundo ejemplo lo encontramos en un estudio de Vallone y colaboradores (1985) en que estos autores presentaron a sus sujetos, estudiantes pro israelíes y pro palestinos, una serie de noticias de televisión que describían la masacre que en el año 1982 realizaron los israelíes en los campos de refugiados del Líbano y se les preguntó si las noticias estaban sesgadas a favor de Israel o a favor de los palestinos (una puntuación de 9 indicaba que las noticias se percibían como muy sesgadas a favor de Israel, una posición de 1 como sesgadas en contra de Israel y 5 como neutrales). Cada grupo de sujetos percibió las noticias como contrarias a su posición: los estudiantes pro israelíes las calificaron con una puntuación media de 2,9 puntos, mientras que los pro palestinos con un 6,7. Ahora bien, ¿cómo se activan las estructuras cognitivas? Responder a esta pregunta es importante porque dependiendo de qué esquema se active, así será la percepción de la realidad. Por ejemplo, hace ya veinte años que Duncan (1976) encontró que, ante la visión de una misma conducta (un chico empuja a otro), las personas que activaron el esquema «negro», aplicado al agresor, calificaron el hecho como más violento que las que habían activado el esquema «blanco». Pues bien, la activación de un esquema determinado depende principalmente de estos dos factores (Morales y Moya, 1996): a) Características de la información estimular: los esquemas que están relacionados con características visibles de los estímulos es probable que se activen con mayor facilidad que aquellos otros que no tienen esta cualidad (Fiske y Taylor, 1991, pág. 144). Entre las características visibles ocupan un lugar destacado aquellas que tienen que ver con el aspecto físico, como la edad, la raza, el sexo o el atractivo físico. No obstante, conviene tener en cuenta que lo que hace a esta información especialmente activadora de esquemas no es sólo su carácter físico, sino sobre todo el significado social que en nuestro medio se le ha dado a esa apariencia física (Oakes, 1989). Así, resulta evidente que una persona de raza negra es muy probable que active nuestro esquema correspondiente basado en la raza, y esto lo hace