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Anastasio Ovejero Bernal
contexto social muy concreto. Es más, una misma acción es considerada
como agresiva o no agresiva dependiendo del contexto social: cada grupo
social en concreto define lo que es la violencia y lo que no lo es. El portugués Jorge Vala encontró que las personas autoritarias explicaban la agresión en términos de características intraindividuales, mientras que las menos
autoritarias acudían más a variables ambientales y de contexto social.
En suma, ¿por qué la gente se comporta agresivamente? Los psicólogos
sociales, al intentar responder a esta cuestión, han estudiado factores que
están en el origen de la conducta agresiva como son los biológicos, los de
personalidad, los cognitivos y afectivos o los culturales. Sin embargo,
«deberíamos decir que aunque los psicólogos sociales han hecho considerables progresos en la identificación de las bases psicológicas de las conductas altruistas y agresivas, la disciplina está pobremente equipada para
responder a muchas de las preguntas que sobre estos fenómenos se hace el
hombre de la calle. Algunas de las más importantes cuestiones sobre el
altruismo y la agresión son de naturaleza biológica, ética y filosófica, no
psicosociológica» (Krebs y Miller, 1985, pág. 62).
En todo caso, y para concluir, quisiera hacerme eco de las conclusiones
a que, no hace mucho, veinte eminentes científicos llegaban en Sevilla,
patrocinados por la UNESCO, respecto a lo que los psicólogos pueden
hacer para combatir la violencia. Lo que pueden hacer básicamente consiste, basándose en sus conocimientos de la conducta humana y del origen
de las conductas agresivas, en desmantelar las falsas creencias que sobre
este tema existen, disfrazadas a menudo de pseudocientificismo. Por
decirlo con palabras de la revista del Colegio Oficial de Psicólogos, Papeles
del Psicólogo (1996, núm. 66, pág. 10):
1) Es científicamente incorrecto decir que hemos heredado una tendencia a guerrear de nuestros pasados animales. No hay que confundir la
lucha por la existencia a la que están obligadas todas las especies con la
guerra, que es un fenómeno típicamente humano y no se da en otros animales. La guerra no es inevitable, hay culturas que la desconocen durante
siglos y hay otras que la han propiciado con frecuencia.
2) Es científicamente incorrecto decir que la guerra u otras conductas
violentas están programadas genéticamente en nuestra naturaleza humana.
No existe un gen de la conducta violenta, dado que los genes están implicados a todos los niveles del sistema nervioso y ofrecen potencialidades
genéticas que sólo pueden ser concretadas en conjunción con el ambiente
social y ecológico.
3) Es científicamente incorrecto decir que en el curso de la evolución
humana ha habido una mayor selección por la conducta agresiva que por
otros tipos de conducta. En todas las especies bien estudiadas el estatus en el
grupo se alcanza por la capacidad de cooperar y realizar funciones sociales
relevantes para la estructura del grupo. La dominancia conlleva vínculos
sociales y afiliaciones, no es una mera cuestión de posesión y uso de la fuerza
física. La violencia no está en nuestro legado evolutivo ni en nuestros genes.