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La conducta agresiva o antisocial 127 una acción agresiva directa, aunque de carácter leve y no destructivo. Pero tampoco han sido confirmados los efectos catárquicos y terapeúticos de tal medida, sino que, en cambio, parece ser que ello aumenta aún más la agresión. 2) Propuestas de tipo fisiológico: quienes ven la raíz y causa de la violencia o la conducta agresiva en algunos órganos o procesos fisiológicos, evidentemente verán también la forma de controlarlas en la actuación directa sobre tales órganos o procesos. En esta línea se han propuesto sobre todo dos tratamientos: a) Quimioterapia: consiste en la utilización de psicofármacos que bloqueen la actividad del hipotálamo y del sistema límbico implicados en las conductas agresivas o que disminuyen la activación general del cerebro: depresores o sedantes del sistema nervioso central que inhiben la liberación de determinados neurotransmisores de vías estimuladoras, tranquilizantes y ansiolíticos que aumentan el umbral de excitación, drogas que bloquean la metabolización de adrenalina, etc. La base de actuación en todos estos casos es siempre la misma: la agresividad será menor si la capacidad de reacción del sistema nervioso también lo es; y b) Microcirugía: la base de actuación es aquí similar a la de utilización de psicofármacos, aunque los efectos son permanentes. La microcirugía cerebral puede intervenir en diversos centros nerviosos, destruyéndolos con diversas técnicas bastante sofisticadas y precisas. Si se interviene, por ejemplo, en centros activadores, la capacidad de reacción del sujeto disminuiría, en este caso de forma permanente. Estos métodos se han utilizado mucho en psiquiatría y en neurología, pero, como podemos suponer, presentan numerosos problemas, por los que han recibido muchas críticas. Además de la problemática moral que suscitan, no abordan las causas complejas de la génesis y conformación del comportamiento agresivo en el individuo, por lo que normalmente se reelabora y reaparece de otras formas. E incluso, tienen serios efectos colaterales: disminuyen la capacidad emocional general del individuo, su capacidad reactiva y pueden tener efectos en otras muchas actividades, como la cognitiva. También se han propuesto algunas técnicas de intervención indirecta sobre los procesos fisiológicos, sobre todo estas dos: a) Técnicas de relajación: se basan en que la sugestión mental (que en este caso se refiere al control de la conciencia y, por tanto, también del córtex) puede ejercer en la estimulación o inhibición de la activación somática. Aunque existen diferentes tipos, todos ellos pretenden reducir la hiperactivación mental y la estimulación del sistema simpático que llevan emparejados los estados de ansiedad, angustia, furor, etc.; y b) Deporte: también se ha propuesto el deporte, como mera actividad física, para influir sobre los aspectos fisiológicos relacionados con la agresividad. De hecho, son muchos los psicofisiólogos y psicólogos del deporte que defienden la virtud pacificadora de éste, sobre todo por sus efectos contrasimpáticos: el cansancio físico disminuye el nivel adrenal