—¡Ah —dije—. ¿Nos vamos a embarcar? Me parece muy bien. Y, ¿en qué buque
tomaremos pasaje?
—No será en ningún buque, hijo mío, sino en una sólida balsa.
—Una balsa —exclamé—; una balsa es casi tan difícil de construir como un buque: y,
por más que miro, no veo...
—Cierto que no ves, Axel; pero si escuchases, oirías
—¿Oír?
—Sí, ciertos martillazos que te demostrarían que Hans no está con los brazos cruzados.
—¿Está construyendo una balsa?
—Sí.
—Cómo. ¿Ha derribado ya algunos árboles con el hacha?
—¡Oh! los árboles estaban ya derribados. Ven y verás su obra.
Después de un cuarto de hora de marcha, descubrí a Hans trabajando, al otro lado del
promontorio que formaba el puerto natural; y unos momentos después, me hallaba a su
lado. Con gran sorpresa mía, contemplé sobre la arena una balsa, ya medio terminada,
construida con vigas de una madera especial: y un gran número de maderos de curvas y
de ligaduras de toda especie cubrían materialmente el suelo. Había allí para construir una
flota entera.
—Tío —dije—, ¿qué madera es esta?
—Son pinos, abetos, abedules y todas las especies de coníferas de los países
septentrionales, mineralizadas por la acción del agua del mar.
—¿Es posible?
—Esto es lo que se llama surtarbrandr, o madera fósil.
—Pero entonces deberán tener, como lignitos, la dureza de la piedra, y no podrán flotar.
—A veces ocurre eso. Hay maderas de éstas que se convierten en verdaderas antracitas;
pero otras, como las que ves, no han experimentado aún más que un principio de
fosilización. Ya verás.
Y acompañando la acción a la palabra, anejó al mar uno de aquellos trozos de madera,
el cual, después de sumergirse, volvió a subir a la superficie del agua, donde flotó mecido
por las olas.
—¿Te has convencido? —me preguntó mi tío.
—Convencido principalmente de que todo lo que veo es increíble.
Al anochecer del siguiente día, gracias a la habilidad de Hans, estaba terminada la
balsa, que medía diez pies de longitud por cinco de ancho. Las vigas de surtarbrandr,
amarradas unas a otras con resistentes cuerdas, ofrecían una superficie bien só ƖF