Oesterheld, Héctor – El Eternauta y otros cuentos de ciencia ficción
Me di cuenta que desde hacía unos momentos habíamos estado oyendo el
motor de una lancha.
Otra descarga, gritos...
Empezaba el ataque de los hombres robots.
Me asomé por sobre las cortaderas, miré hacia el terraplén: había humo
azulado, chisporroteaban los fusiles, rugía el motor de la lancha que
maniobraba para ponerse paralela a la costa.
—¡Reserven las municiones! ¡El asedio puede ser largo! —oí gritar al
"capitán".
Disparos.
El motor rugía más fuerte: la lancha daba ya de flanco contra el terraplén, los
hombres robots saltaban a tierra. El fuego de los defensores se hizo
intensísimo.
Cayeron varios hombres robots. Pero siguieron saliendo de la lancha; algunos
llegaban a tierra al saltar, otros vadearon hasta recostarse contra el terraplén y
desde allí disparaban sus armas hacia arriba...
Por un instante me sorprendí tratando de identificar los rostros de los hombres
robots: ¿estarían entre ellos Favalli y algunos de los otros? Pero no, no
reconocí a ninguno...—¿Qué hacemos? —murmuró el médico a mi lado,
despavorido.
—Mejor irnos —dije, obligando a agacharse al Bocha, que se empeñaba en
asomarse por sobre las cortaderas para ver mejor—. Los hombres robots
vencerán de todas maneras... Aunque éstos sean rechazados, vendrán muchos
más...
—No...
El médico meneó la cabeza. Su rostro era de facciones pequeñas y había ahora
una