imaginar se puede, por el buen despacho con que tornaremos, llevándoos a los ojos
que tanto os quieren.
-Eso será como yo quisiere, o como el cielo lo ordenare -respondió don Luis.
-¿Qué habéis de querer, o qué ha de ordenar el cielo fuera de consentir en
volveros? Porque no ha de ser posible otra cosa. Todas estas razones que entre los
dos pasaban oyó el mozo de mulas junto a quien don Luis estaba; y levantándose
de allí, fue a decir lo que pasaba a don Fernando y a Cardenio, y a los demás, que
ya vestido se habían; a los cuales dijo cómo aquel hombre llamaba de don a aquel
muchacho, y las razones que pasaban, y cómo le quería volver a casa de su padre,
y el mozo no quería. Y con esto, y co