amigos, y vaya uno en tierra de cristianos, y compre allá una barca, y vuelva por
los demás; y a mí me hallaran en el jardín de mi padre, que está a la puerta de
Babazón junto a la marina, donde tengo de estar todo este verano con mi padre y
con mis criados. De allí, de noche, me podréis sacar sin miedo, y llevarme a la
barca; y mira que has de ser mi marido, porque si no, yo pediré a Marién que te
castigue. Si no te fías de nadie que vaya por la barca, rescátate tu y ve; que ya sé
que volverás mejor que otro, pues eres caballero y cristiano. Procura saber el
jardín, y cuando te pasees por ahí sabré que está solo el baño, y te daré mucho
dinero. Alá te guarde, señor mío.
Esto decía y contenía el segundo papel; lo cual visto por todos, cada uno se ofreció
a querer ser el rescatado, y prometió de ir y volver con toda puntualidad, y también
yo me ofrecí a lo mismo; a todo lo cual se opuso el renegado, diciendo que en
ninguna manera consentiría que ninguno saliese de libertad hasta que fuesen todos
juntos, porque la experiencia le había mostrado cuán mal cumplían los libres las
palabras que daban en el cautiverio; porque muchas vocee hablan usado de aquel
remedio algunos prin