aquella suspensión, le dijo que hacía notorio agravio a su mucha amistad en andar
buscando rodeos para decirles sus mas encubiertos pensamientos, pues tenía cierto
que se podía prometer dél, o ya consejos para entretenellos, o ya remedio para
cumplíllos.
-Así es la verdad -respondió Anselmo-, y con esa confianza te hago saber, amigo
Lotario, que el deseo que me fatiga es pensar si Camila, mi esposa, es tan buena y
tan perfecta como yo pienso, y no puedo enterarme en esta verdad, si no es
probándola de manera que la prueba manif