Por tanto, sin capacidades operativas con un grado aceptable de aptitud, no hay Fuerzas Armadas; y si no hay
Fuerzas Armadas, no hay defensa nacional.
Estas capacidades operativas están dadas por la cantidad y calidad del material bélico, pero también, y
fundamentalmente, por la motivación y la vocación de servicio de su personal de las Fuerzas Armadas.
El material debería renovarse periódicamente y mantenerse con la necesaria atención presupuestaria, tal como
lo hacen Chile, Brasil, y los países desarrollados del mundo.
No sólo hay que pensar en el reequipamiento de las fuerzas, como ya lo reclamamos en reiteradas
oportunidades, sino, además, asegurar un piso mínimo de seguridad y calidad en la formación de nuestros
aviadores, otrora reconocidos internacionalmente a partir de su desempeño en el conflicto bélico del Atlántico
Sur operando en condiciones claramente desfavorables, asegurándoles un desarrollo profesional dentro de la
fuerza.
Es necesario apurar un plan de radarización integral, porque de nada serviría contar con cazas de última
generación sin radares para detectar las amenazas.
Hay que recomponer la flota transporte y enlace, porque de nada sirve tener cazas de última generación si no
se puede garantizar la cadena logística.
La recuperación de las capacidades de mantenimiento y logística, de la mano con la decisión de dejar de
operar medios aéreos obsoletos y sin capacidades, la compra de armamento lanzable de largo alcance, una
mejora en la organización, la instrucción y disponibilidad de medios para la misma, y revisando el
redespliegue y la utilidad de algunas Brigadas Aéreas, podremos comenzar a recuperar, para beneficio de las
generaciones futuras de nuestro país, una mirada estratégica que nos permita romper con un ciclo de
degradación permanente de nuestras capacidades aéreas.
La improvisación y la falta de preocupación por nuestra seguridad nacional exhibida por los gobiernos
kirchneristas nos colocó en esta situación límite de no poder contar con los elementos mínimos y necesarios
para garantizar el control del espacio aéreo y condenar a nuestros aviadores a misiones suicidas.
Es nuestra responsabilidad, en tanto legisladores de la principal fuerza de oposición en el Congreso de la
Nación, la Unión Cívica Radical, tratar, por todos los medios a nuestro alcance, de generar el necesario
debate para comenzar a definir una política de Estado en materia de Defensa Nacional.
Por todo lo expuesto, solicito a mis pares me acompañen en la aprobación del presente pedido de informes.