Caballo de Troya
J. J. Benítez
acontecer en el sepulcro y que, sin lugar a dudas, coronaron nuestra misión. En dicha análisis
comprobamos, por ejemplo, que las dimensiones exactas de la tela eran 4,36 x 1,10 metros,
con un peso de 234 gramos por metro cuadrado. Es decir, el peso total de aquellos 4,80 metros
cuadrados se elevaba a 1123 gramos. La fibra, en efecto, era de lino y en las ampliaciones de
hasta 5000 veces apareció una estructura denominada «4 en espiga» o en «cola de pescado».
Este tejido en sarga, tal y como me había dicho Nicodemo, procedía de los telares de Palmira.
Curiosamente, este tipo de confección no irrumpiría en Europa hasta bien entrado el siglo XIV.
Pero no deseo extenderme ahora sobre nuestros fascinantes descubrimientos en la sábana que
cubrió el cadáver del Cristo durante aquellas históricas 36 horas...)
José de Arimatea comprobó la posición del sol y apremió a Nicodemo para que le ayudara a
trasladar el cadáver hasta el recién extendido lienzo. El anciano se situó a la cabeza del Maestro
y el amigo, a su vez, a los pies. Ambos se inclinaron a un mismo tiempo. José introdujo sus
manos por debajo de los hombros del Galileo, sujetándolo por las axilas. Nicodemo hizo otro
tanto, haciendo presa por los tobillos del gigante. Intercambiaron una mirada y, cuando
consideraron que se hallaban dispuestos, trataron de levantar el pesado cuerpo. Y digo que
«trataron» porque, por supuesto, sólo el de Arimatea consiguió levantarlo unos centímetros.
Lo intentaron por segunda vez, pero resultó igualmente estéril. Los forenses y aquellas
personas que se han visto alguna vez en la obligación de mover un cadáver saben por
experiencia que no resulta nada fácil. Y, mucho menos, silos puntos de sustentación no son los
adecuados. Este era el caso de Nicodemo...
Absolutamente impotentes para levantar al Nazareno, José no tuvo más remedio que
solicitar el concurso del oficial. Longino, comprendiendo la delicada situación de los hebreos,
suspendió el desclavamiento de Dismas, que quedó colgado del patibulum. Uno de los
legionarios, más joven y robusto que José, se hizo cargo de la parte superior del Maestro. Pasó
sus brazos por las axilas, levantando el t &