así, antes que diese conmigo al través el gobierno, he querido yo dar con el gobierno al través, y ayer
de mañana dejé la ínsula como la hallé: con las mismas calles, casas y tejados que tenía cuando
entré en ella. No he pedido prestado a nadie, ni metídome en granjerías; y, aunque pensaba hacer
algunas ordenanzas provechosas, no hice ninguna, temeroso que no se habían de guardar: que es lo
mesmo hacerlas que no hacerlas. Salí, como digo, de la ínsula sin otro acompañamiento que el de mi
rucio; caí en una sima, víneme por ella adelante, hasta que, esta mañana, con la luz del sol, vi la
salida, pero no tan fácil que, a no depararme el cielo a mi señor don Quijote, allí me quedara hasta la
fin del mundo. Así que, mis señores duque y duquesa, aquí está vuestro gobernador Sancho Panza,
que ha granjeado en solos diez días que ha tenido el gobierno a conocer que no se le ha de dar nada
por ser gobernador, no que de una ínsula, sino de todo el mundo; y, con este presupuesto, besando a
vuestras mercedes los pies, imitando al juego de los muchachos, que dicen "Salta tú, y dámela tú",
doy un salto del gobierno, y me paso al servicio de mi señor don Quijote; que, en fin, en él, aunque
como el pan con sobresalto, hártome, a lo menos, y para mí, como yo esté harto, eso me hace que
sea de zanahorias que de perdices.
Con esto dio fin a su larga plática Sancho, temiendo siempre don Quijote que había de decir en ella
millares de disparates; y, cuando le vio acabar con tan pocos, dio
en su corazón gracias al cielo, y el duque abrazó a Sancho, y le dijo que le pesaba en el alma de que
hubiese dejado tan presto el gobierno; pero que él haría de suerte que se le diese en su estado otro
oficio de menos carga y de más provecho. Abrazóle la duquesa asimismo, y mandó que le regalasen,
porque daba señales de venir mal molido y peor parado.
CAPÍTULO 56: De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre don Quijote de la Mancha y el
lacayo Tosilos, en la defensa de la hija de la dueña doña Rodríguez
No quedaron arrepentidos los duques de la burla hecha a Sancho Panza del gobierno que le dieron;
y más, que aquel mismo día vino su mayordomo, y les contó punto por punto, todas casi, las
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