Teoría Diccionario Oxford De La Música A - K | Page 407

Chaikovski, Piotr Il’ yich 412
chuletas y patatas rostizadas que de la música de Wagner); resumió su opinión sobre Wagner con sólo una mirada del compositor desde la ventana de un piso superior, como“ un enérgico hombre viejo de corta talla, nariz aguileña y labios delgados y altivos; rasgos inequívocos del responsable de este festival cosmopolita”. El estilo wagneriano no influyó en Chaikovski, por lo contrario, su música de este periodo muestra el desarrollo de ese lenguaje abierto y cargado de emotividad tan característico de su música de madurez. Con el Primer concierto para piano( 1874-1875) – severamente criticado por Nikolai Rubinstein –, la fantasía sinfónica Francesca da Rimini( 1876), y su primer ballet, Lebedinoye ozero( El lago de los cisnes, 1877), forjó un estilo altamente personal con maestría y atractivo característicos, aunque a menudo impregnado del inquietante fatalismo que imperaría en sus años posteriores. Asimismo, varias de sus obras comenzaron a reflejar claramente su fascinación por la música del siglo XVIII, en particular la de Mozart, de quien Chaikovski afirmaba:“ su calidez me cautiva y reconforta”. Ya había recurrido antes a los modelos clásicos en el pequeño minueto de El herrero Vakula, pero ahora declaraba abiertamente su amor por las frescas líneas de la música clásica en sus Variaciones sobre un tema rococó para violonchelo y orquesta( 1876), reafirmándolo en obras como la ópera Pikovaya dama( La dama de espadas, 1890), ubicada en la época de Catalina II con la incorporación de un pastiche del XVIII.
A finales de la década de 1870 la vida personal y creativa de Chaikovski alcanzó un punto álgido. Desde años atrás Chaikovski añoraba una vida doméstica estable. Apesadumbrado y en cierto modo culpable por su homosexualidad, insinuada de manera encubierta en sus cartas y escritos, deseaba encontrar una manera de salvar a su familia de la vergüenza y la deshonra acarreadas por los rumores que circulaban sobre sus inclinaciones sexuales. Inesperadamente, en la primavera de 1877 recibió una carta de una joven admiradora suya, Antonina Miliukova. En ese tiempo trabajaba con fervoroso entusiasmo en la composición de su ópera Yevgeny Onegin( Eugenio Onegin) y, con el pensamiento embebido en el asunto“ de la famosa carta”, tuvo el impulso de aceptar la exaltada declaración de amor de Antonina. Contrajeron matrimonio en julio de 1877, pero escasos días después de la boda declaraba que su esposa era“ absolutamente repugnante” y su vida un verdadero tormento. Comprendió de inmediato que el matrimonio requería un compromiso que era incapaz de cumplir y durante muchos años se vio rodeado de interminables problemas de separación y trámites de divorcio.
Últimos años Resulta tentador ver en el desastroso matrimonio de Chaikovski una inspiración directa para Eugene Onegin y la Cuarta sinfonía( 1877-1878, la primera de las denominadas sinfonías del Destino), pero la idea de escribir una ópera, o por lo menos una puesta en música del suceso“ de la carta”, se le había ocurrido mucho antes de saber de Antonina; asimismo, gran parte de la Cuarta sinfonía fue escrita antes de su matrimonio. No obstante, las consecuencias de su imprudente matrimonio contribuyeron a reforzar su creencia de que la vida estaba gobernada por una fuerza implacable e inevitable, tema recurrente en gran parte de la música de sus últimos años: la Quinta sinfonía( 1888), Manfred( 1885) y la ópera La reina de espadas. Pero estas obras trágicas de confesión, representan solamente uno de los aspectos emocionales de Chaikovski. Durante este mismo periodo compuso también piezas en una vena más ligera y alegre: el Concierto para violín( 1878); las cuatro suites orquestales( no. 1, 1879; no. 2, 1883; no. 3, 1884; no. 4,“ Mozartiana”, 1887) y la obertura 1812( 1880). Su vida profesional operística tuvo un éxito intermitente: sufrió algunos fracasos con Orleanskaya deva( La dama de Orléans, 1881), Mazeppa( 1884); y Charodeyka( La hechicera, 1887); ninguna de las cuales despliega la aguda concepción de carácter de Eugene Onegin y La reina de espadas. En el ámbito del ballet alcanzó éxito perdurable con Spyashchaya krasavitsa( La bella durmiente, 1890) y Shchelkunchik( El cascanueces, 1892).
Aproximadamente en la época de su matrimonio, Chaikovski inició una curiosa relación epistolar con Nadezhda von Meck, quien en 1876 le escribiera una carta de admiración. Aunque jamás se conocieron en persona, o quizá por eso mismo, Chaikovski volcó sus sentimientos más profundos en cientos de cartas dirigidas a Madame von Meck, testimonio invaluable tanto de sus procedimientos creadores como de su estado anímico. Además de servir como cauce al desahogo de su pensamiento, Mme von Meck le proporcionó un cierto grado de seguridad económica mediante una pensión sustancial, misma que interrumpió en 1890 con una carta en la que se declaraba en bancarrota. La abrupta interrupción de su distante amistad sumió a Chaikovski en una profunda depresión. Sus últimas obras reflejan un tinte de melancolía y tristeza, particularmente notoria en la opresiva Sexta sinfonía( Pathétique, 1893).
Chaikovski murió justo nueve días después de dirigir el estreno de la Sexta sinfonía, siendo que aparentemente gozaba de perfecta salud. Según el reporte oficial, su muerte se debió al cólera contraído por beber agua sin hervir,