clavecín, clave, virginal y espineta 328
in.: jack-slide) dispuesta debajo de las cuerdas; este mecanismo guía el movimiento vertical de los saltadores e impide que se ladeen.
2. Clavecines o claves Algunos clavecines tienen solamente un juego individual de cuerdas y saltadores, pero la mayoría tiene al menos dos juegos; en tal caso, a cada tecla le corresponden dos saltadores alineados frente a frente en direcciones opuestas. Una de las hileras de saltadores está provista de un mecanismo que permite desplazarla lateralmente para activar o desactivar la acción de los plectros sobre las cuerdas. Puesto que cada plectro produce el mismo sonido en la cuerda sin importar la fuerza con que se oprima la tecla, es imposible producir variaciones dinámicas o tímbricas con un sólo orden de cuerdas; sin embargo, la acción individual o conjunta de dos juegos de cuerdas y sus respectivos saltadores permite variaciones de volumen. Los clavecines de un teclado suelen tener dos registros al unísono( de 8 pies) y a menudo un tercero a una octava superior( de 4 pies), mismos que el ejecutante selecciona y combina activando el mecanismo de saltadores, ya sea desplazando directamente el extremo de la hilera de saltadores que asoma por una ranura practicada a un costado de la caja acústica, o bien mediante un registro o palanca dispuesto al frente del instrumento. Los dos registros de 8 pies producen tonos contrastantes, pues los plectros de los dos saltadores, aun con sólo 2.5 cm de separación, producen dos calidades sonoras diferentes al puntear la cuerda en lugares distintos.
Para cambiar de registro en los instrumentos de un solo manual debe retirarse una mano del teclado, pero en los clavecines de dos manuales basta con cambiar las manos de un teclado a otro. En los clavecines franceses de dos manuales, característicos de los siglos XVII y XVIII, tanto el manual superior como el inferior activan su propio registro de 8 pies, pero el manual inferior también activa un registro de 4 pies. Los saltadores de los registros de 8 pies están más distanciados entre sí, ya que los del registro de 4 pies se encuentran entre los dos. Un acoplador permite activar los tres registros a la vez con el manual inferior. Los clavecines ingleses del siglo XVIII suelen tener un“ registro de laúd”, que consiste en un juego adicional de saltadores que se activan con el teclado superior y puntean las mismas cuerdas del registro de 8 pies correspondiente; los saltadores de este registro se encuentran cerca del extremo de las cuerdas para producir un sonido penetrante y nasal
( de donde deriva el término francés nasale y el alemán Nazard). Otro registro común a los instrumentos de todas las épocas es el registro de arpa( llamado también en inglés buff stop y confusamente denominado en francés registre de luth y en alemán Lautenzug), que consiste en una tira de madera deslizable provista de unos cojinetes de piel que se apoyan sobre las cuerdas para apagar ligeramente el sonido.
Dependiendo de los estilos propios de cada nación, los clavecines tuvieron diferencias sustanciales no sólo en características sonoras, sino también en su construcción y apariencia. Los clavecines italianos solían ser de un solo manual, ligeros, de rápida respuesta y en ocasiones con un solo registro de 8 pies. Entre finales del siglo XVI y finales del XVII, la fabricación de clavecines en el norte de Europa estuvo dominada por los constructores flamencos, en particular por la dinastía de los Ruckers de Amberes. A comienzos del siglo XVII, los primeros clavecines flamencos de dos manuales usaban el teclado superior como un recurso de transposición, así, a manera de ejemplo, las teclas correspondientes al do del manual superior punteaban cuerdas afinadas en fa en el inferior; la verdadera aplicación de este recurso sigue siendo un tema polémico en la actualidad. Los magníficos clavecines franceses de dos manuales del siglo XVIII son el modelo más imitado por los constructores actuales. Por su parte, los clavecines alemanes se basaron, al parecer, en los modelos ligeros italianos, pero los modelos posteriores de la época de Bach fueron mayores y más pesados que los franceses y en ocasiones contaban con un registro grave de 16 pies e inclusive uno agudo de 2 pies. Los instrumentos ingleses de la época en que el clavecín competía con el piano, contaban con recursos como una“ caja de expresión” para apoyar dinámicas de crescendo y diminuendo, y una pedalera como la del órgano para cambiar rápidamente de un registro a otro. El amplio contraste tonal que ofrecen dos juegos de cuerdas diferentes es una de las grandes ventajas que ofrece el clavecín sobre el piano, y también la razón por la que la música escrita para clavecín puede sonar monótona interpretada al piano.
El clavecín más antiguo que se conoce es el clavisimbalum descrito por Henri Arnaut de Zwolle en su tratado de c. 1440. Se trataba de un instrumento considerablemente pequeño, con tres octavas de extensión y saltadores de cuatro tipos, uno de los cuales activaba un mecanismo de martillo, anticipando el mecanismo del piano. Esta descripción y la iconografía de la época sugieren que el clavecín pudo haber surgido alrededor