175 Beethoven, Ludwig van
gran compositor. Muchos de sus amigos y mecenas habían muerto o se habían ido de Austria; su audición se había deteriorado a tal grado que tenía que apoyarse en cuadernos para sostener conversaciones; y a la muerte de su hermano Carl en 1815, se embarcó en una lucha legal para ganar la custodia de su sobrino Karl, cuya madre era sin lugar a dudas una mujer despreciable. Finalmente ganó, pero a costa de hacer grandes sacrificios por Karl y de gastar gran cantidad de energía que pudo haber dedicado a la composición. Su producción también se vio afectada por periodos de enfermedad, especialmente durante 1817 y 1821, cuando escribió muy poco. Muchos lo juzgaron de excéntrico, si no es que de loco, cuando se paseaba por las calles de Viena con un cuaderno pautado en la mano, garabateando cualquier idea que se le atravesaba. De hecho estaba en el proceso de creación de una serie de obras maestras de estatura, talla y originalidad aún mayores que las de sus obras previas.
Las primeras obras que muestran claros signos de su estilo posterior son las dos Sonatas para violonchelo op. 102, escritas ya en 1815. El material temático es fragmentario; se le da creciente importancia a la escritura fugal y las texturas polifónicas; y el no. 1 da un vuelco a los patrones formales tradicionales al alterar el número usual y el orden de los movimientos. En su disposición anímica, muestran a Beethoven aislado espiritual y musicalmente, pero en lugar del sentimiento de heroísmo y triunfo se impone una calma de ensoñación. El nuevo estilo continuó en la Sonata“ Hammerklavier” que fue la primera de una serie de obras vigorosas en las cuales Beethoven expandió su escala de pensamiento del mismo modo que lo había hecho con la“ Heroica”. El enorme conjunto de las 33 Variaciones Diabelli( 1819-1823) se traslapó con la espléndida Missa solemnis, escrita para el nombramiento del archiduque Rudolph como arzobispo de Olmütz( Olomouc) en 1820, pero que no alcanzó su forma final sino hasta casi tres años después. Esta es la última de una larga cadena de misas“ sinfónicas” de varios compositores vieneses, si bien la de Beethoven sólo se puede usar en contextos litúrgicos en las ocasiones ceremoniales más preeminentes. Está escrita“ desde el corazón” y refleja su profunda fe personal. La Novena sinfonía( Coral) se terminó en 1824. Está formada en una escala más expansiva en su conjunto que sus previas sinfonías, y su humor varía de la desesperación de su tema inicial al más exaltado júbilo de la canción de la alegría en el finale. La introducción de voces solas y en coro en el finale es solamente la más obvia de las muchas innovaciones de la obra en su conjunto.
Los últimos años Para 1824, Beethoven era presa de varias dolencias, las cuales, en ocasiones, se veían exacerbadas más que aliviadas por los médicos. La relación con su sobrino alcanzó su punto más bajo en el verano de 1826. Karl ya tenía 19 años y sentía el deseo adolescente de obtener una mayor libertad implacablemente negada por Beethoven; llegó el punto en que intentó suicidarse pero logró salvarse aunque con dificultad. Mientras tanto, Beethoven se encontraba ocupado, principalmente, con la composición de una serie de Cuartetos de cuerda( opp. 127, 130, 131, 131 y 135) en los que la originalidad manifiesta en obras previas fue llevada aún más lejos: cada uno presenta notables innovaciones en la forma, el carácter, la textura, el ritmo o la estructura del tono, y poseen un carácter visionario que los hace parecer siempre nuevos y trascendentes. Los terminó en octubre de 1826, después de lo cual Beethoven se embarcó en la elaboración de un quinteto de cuerdas. Sin embargo, compuso poco en él antes de que su fatal enfermedad lo atacara y se viera impedido para trabajar. Siguió teniendo una posición de honor y recibía numerosas visitas, pero su enfermedad empeoró continuamente y murió el 26 de marzo de 1827 mientras se desataba una tormenta afuera. Su funeral fue un acontecimiento impresionante: el poeta Franz Grillparzer escribió una sentida oración y una multitud siguió la procesión hasta el cementerio.
La influencia de Beethoven Muchas personas consideran que Beethoven no es sólo un gran compositor, sino el más grande de todos, aunque este no es un concepto muy significativo si se considera que distintos compositores tienen diferentes métodos y objetivos. Su música abarca toda la gama de emociones humanas, cada una de ellas representada con un intensidad sin precedentes y muestra, además, un dominio extraordinario de los elementos básicos: acordes, silencios, motivos, registros, tonos y timbres instrumentales. Posee también una nobleza de propósito que eleva el espíritu humano. La meta de Beethoven era escribir música de una calidad inconmensurable y de un valor perdurable; para lograrlo, escribió miles de páginas de toscos esbozos o bosquejos, con el fin de alcanzar la perfección que sabía imposible. Ningún compositor ha tenido tanta influencia en sus sucesores, aunque quizá Wagner se le acerque. Muchos compositores siguieron innovaciones específicas suyas, tales como introducir un coro en una sinfonía, basar una sinfonía en un programa, ligar los movimientos temáticamente, abrir un concierto sin un ritornello orquestal, expandir las