Teoría Diccionario Oxford De La Música A - K | Page 169

Beethoven, Ludwig van 174
en el cual explora a fondo la cuestión del sufrimiento, usando ideas sorprendentemente parecidas a las del Testamento Heiligenstadt: el triunfo heroico de un individuo solitario sobre la adversidad, a través del amor por la humanidad. La idea de heroísmo también sustentó su siguiente obra orquestal, la célebre Sinfonía“ Heroica”( 1803-1804). Ésta fue inspirada por y dedicada originalmente a Napoleón, la personificación heroica de la Revolución Francesa. Sin embargo, cuando Napoleón se declaró emperador, la profunda aversión de Beethoven por la tiranía lo hizo enojarse al grado de sustituir la dedicatoria,“ Compuesta para celebrar la memoria de un gran hombre”. La“ Heroica” fue mucho más extensa que cualquier sinfonía previa, al mismo tiempo su expansión del método de Haydn de desarrollo temático asegura que el vasto primer movimiento sea cautivante de principio a fin. Esta obra, más que ninguna otra, hizo posible que su música subsecuente fuera de una gran escala sin precedentes.
Después siguió su magna ópera Fidelio, si bien sus dos versiones anteriores de 1805 y 1806 no fueron satisfactorias y no alcanzó su forma definitiva hasta 1814. Otras obras notables en el periodo extraordinariamente fértil que siguió a la“ Heroica” son la Cuarta, Quinta y Sexta sinfonías( 1806-1808), cuatro conciertos( el Triple concierto de 1804, el Concierto para violín de 1806, y dos conciertos para piano de 1806-1809), las famosas Sonatas“ Waldstein” y“ Apassionata”( 1804-1805) y los Cuartetos“ Razumovski”( 1806). Muchas de estas obras tienen un espíritu heroico, aunque algunas son más sutiles y líricas, como el Concierto para violín y especialmente la Sinfonía“ Pastoral”( no. 6), que expresa un amor romántico por la naturaleza, si bien más como sentimientos que como un retrato de escenas reales. Los movimientos lentos de las obras de este periodo a menudo tienen una calma y profundidad similares a las de un himno, mientras que los scherzos son deliberadamente rudos y estrepitosos en expresión, con cambios bruscos en la dinámica y los acentos en tiempos débiles. Con frecuencia, los movimientos finales son expansivos, alegres y aparentemente directos, pero son de una complejidad e innovación considerables en su manipulación de la norma de los principios formales. La sensación de“ final del camino” que invariablemente emanan puede ser de triunfo, como en la Quinta sinfonía, de paz, como en la Sexta, o de vitalidad sin límites, como en el tercer Cuarteto“ Razumovski”.
Varias de las últimas composiciones de Beethoven fueron estrenadas en un magno concierto de cuatro horas de duración en diciembre de 1808. Para ese momento le habían ofrecido el puesto de Kapellmeister en Kassel. Era una oferta tentadora, pues aún no tenía un ingreso fijo, pero tres nobles vieneses( el príncipe Lobkowitz, el archiduque Rudolph y el príncipe Kinski) decidieron establecer un fondo anual para Beethoven a condición de que se quedara en Viena, lo cual aceptó. La invasión francesa de Viena en mayo de 1809 lo dejó sin energías por varios meses; pronto renovó su intensidad al componer, pero varias de sus obras de los siguientes tres años son menos conocidas, lo cual hace pensar a algunos que su producción menguó mucho antes de cuando realmente sucedió. Estas obras incluyen la música incidental para Egmont( 1810) de Goethe, de la cual sigue siendo popular la obertura; una serie de arreglos folclóricos, incluyendo 53 que se terminaron en 1810; y dos importantes Singspiele en un acto, de 1811, escritos para el estreno de un teatro en Budapest.
1812-1824 Aunque Beethoven se había enamorado varias veces desde que llegó a Viena, aún no se había casado. La inseguridad financiera, una razón para no hacerlo, había sido superada con el establecimiento de su fondo anual en 1809, por lo que comenzó a planear un matrimonio activamente, pero sus planes fracasaron. En 1812 se había enamorado nuevamente, y el 6-7 de julio de ese año escribió una carta apasionada a una mujer anónima a la cual se refería como su“ amada inmortal”. Su identidad sigue siendo un misterio, si bien la mayoría piensa que se trata de Antonie Brentano; Antonie ya estaba casada y tenía varios hijos, por lo cual no había posibilidad de que a su relación diera buenos resultados. De hecho los Brentano se fueron de Viena ese año y Beethoven permaneció soltero.
Alrededor de esa época compuso sus Séptima y Octava sinfonías( 1811-1812) y, como un contraste total, la obra programática de El sitio de Wellington( conocida como la“ Sinfonía de la batalla”), que celebraba la derrota de los franceses en la batalla de Vitoria en 1813. Si la Séptima sinfonía, enérgica rítmicamente, de brillante orquestación y magnífica en su integración temática, representa la apoteosis de los años posteriores a la“ Heroica”, la Octava no se queda atrás en ingenio y agudeza. En 1814 se celebró el Congreso de Viena, durante el cual la popularidad de Beethoven se encontraba en su cima, con las nuevas sinfonías, Fidelio revisada y varias pequeñas obras patrióticas poco conocidas que tuvieron exitosas interpretaciones públicas.
Al final de la década, la situación había cambiado. La música de Rossini había desbancado a la de Beethoven en popularidad en Viena, aunque se le reconocía como un