Zoom científico
Grupos perfectos
Muchas veces, los grupos parecen funcionar sin mayor esfuerzo, generando sinergias y resultados notables. En otros casos, tienden a fallar o se deterioran a lo largo del tiempo. En este sentido, Suzanne Bell explica, en la revista American Psychologist (Vol. 73, N°4), que el éxito de un equipo depende, muchas veces, de su composición.
No obstante, históricamente, se ha marcado un énfasis en atributos superficiales de los miembros como edad, género y reputación. Se considera que éstos pueden ser importantes para el funcionamiento de un equipo aunque, actualmente, se sostiene que no son los primordiales.
Por el contrario, existen factores más profundos, no perceptibles en un primer momento, que generan un mayor impacto en los equipos. Estos factores son los rasgos de personalidad de los miembros, sus valores y habilidades. Estos factores marcan el ABC del trabajo grupal, es decir, las actitudes, las conductas y los estados cognitivos de los miembros, que influyen colectivamente para el logro de objetivos. Además, esto se ve afectado por factores ambientales y por las características de las tareas a cumplir.
Por tal razón, las organizaciones están más interesadas por contar con algoritmos que les permitan entender cómo crear equipos efectivos para objetivos específicos. Con ello, se sostiene que los equipos no necesariamente deberán ser los mismos para todo tipo de actividad, insistiéndose en el dinamismo de la composición de grupos dentro de cada organización.