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| summacoaching | Agosto 2018 |
24 como un logotipo no hace una marca corporativa, tampoco la ropa hace una marca personal. Cualquier elemento visual de una marca debería ser un resultado de un trabajo mucho más profundo.
Crear una marca personal que conecta e impacta, nace de un ejercicio primeramente de autoconocimiento. Saber quiénes somos, cuál es nuestro mensaje y qué nos hace diferentes de otras personas con un mensaje similar.
Seguido de esta exploración introspectiva, viene una investigación externa para conocer a nuestra audiencia objetivo. Ya sea que busquemos conectar con clientes, colaboradores, lectores, colegas, seguidores, etc., la tarea será conocerlos de forma tal que podamos crear un mensaje, imagen, y ambiente que los haga sentir y que les haga sentido.
¿ Por qué hablar del sentir de nuestra audiencia objetivo? Se calcula que recibimos más de 3 mil impactos de marca al día entre la publicidad, artículos, videos, logos, etiquetas, folletos y demás llamadas de atencióna las que estamos expuestos en la calle, comercios y medios de comunicación.
Crear una marca personal que conecta e impacta, nace de un ejercicio primeramente de autoconocimiento
Las personas tendemos a recordar un tercio de lo que escuchamos, la mitad de lo que leemos y un 100 % de lo que sentimos.
Por ende, una marca que logre conectar con las emociones de su audiencia se volverá realmente memorable. Ésta será una que se destaque entre esos miles de impactos de marca que recibimos diariamente.
¿ Y cuál es la salsa secreta? Vivimos en tiempos con facilidades de comunicación sin precedentes, y a la vez, de alguna manera, como sociedad estamos menos conectados que nunca a nivel individual.
Una marca personal que logre crear una conexión de forma honesta, humana y genuina inmediatamente logrará destacarse. Para ser efectiva habrá de ser auténtica, no podrá fingirse.
Si nuestra meta es transmitir un mensaje único, que cause un impacto real y profundo, este mensaje debe lanzarse desde un lugar igualmente auténtico.
Por otra parte, la competencia en el mundo laboral puede ser abrumadora. Sin embargo, un elemento irrepetible, que ya tenemos a nuestra disposición y que nadie nunca podrá robarnos y adjudicarse, somos nosotros mismos.
Cada individuo es distinto y por ello aporta algo diferente y único. Cada uno contamos con una visión de mundo, raíces, historia, personalidad, forma de interactuar, manera de hablar y gesticular y con un tono para comunicar nuestro mensaje, que en conjunto nos hacen inigualables. Nuestra esencia es nuestro mayor diferenciador.
Algunas preguntas que pueden ayudar en el proceso de descifrar nuestro mensaje de marca son:
» ¿ Qué te mueve? » ¿ Qué buscas generar en tu vida? » ¿ Qué quieres transmitir a tu comunidad? » ¿ A quién te diriges? » ¿ Cuál es tu público / audiencia / sector / cliente ideal? » ¿ Con que tipo de personas no quisieras colaborar? » ¿ Cuáles son tus valores? » ¿ Qué causas defiendes? » ¿ Qué te parece justo e injusto? » ¿ Qué te hace diferente? » ¿ Cuáles son tus mayores cualidades? » ¿ Por qué colaborar contigo y no con alguien más?
En conclusión, una gran ventaja competitiva, además de cultivar nuestra experiencia y especialización, será desarrollar una marca personal que establezca claramente nuestro factor de diferenciación y que funcione como imán para atraer a las personas con las que deseamos colaborar, y como repelente para alejar aquellas con las que nuestra marca no haría buen equipo.