Summa Coaching Edición 10 10a edición | 页面 47

REFLEXIONES DE UN APRENDIZ M i buen amigo y maestro Jaume Soler, pa- dre, junto con su mujer Mercé Conangla, del Modelo de Ecología Emocional dice que: - La vida, cuanto más vacía, más pesa. Se refiere, por supuesto, a llenarla de sentido, porque sólo así, la frase fun- ciona también al revés: - La vida, cuanto más llena, más liviana nos resulta. Con razón decía la Madre Teresa que: - Quien no vive para Servir, no sirve para Vivir. Porque eso, llenar nuestra vida de sentido es fun- damental, quizás ahora más que nunca, debido a la velocidad a la que hoy se mueve el mundo. Decidir no solo lo que vamos a hacer o lo que queremos con- seguir, sino decidir también qué sentido le queremos dar a lo que hacemos, qué sentido tiene nuestro tran- sitar por esta vida. Hoy vivimos un mundo mucho más complejo que el del pasado siglo. Y en esa complejidad resulta más di- fícil no perderse. En términos generales, no vivimos hoy mejor que en la segunda mitad del siglo XX. Los índices de suicidio y depresión, si sirven de ejemplo, son exponencialmente más altos que en los años 60’s. Y lo que es peor, son alarmantemente grandes en la infancia y primera adolescencia, algo casi impensa- ble hace solo 50 años. Los griegos tenían dos palabras para el tiempo: Kro- nos y Kairós. El tiempo medible y el “Momento”. Esa rapidez de lo externo está generando que vivamos más en el tiempo que en el Momento. Nos engañaron también cuando nos dijeron que el tiempo es oro. Y por tanto, no hay tiempo que perder. Esto ha genera- do una nueva enfermedad en este siglo, que es exclu- sivamente humana y que llega en muchos casos a ser letal: la Prisa. Creo fervientemente que hoy estamos viviendo un cambio de época, no sólo una época de cambios, tan trascendental como lo fue el Renacimiento para la Edad Media [...] Las muertes por estrés o por fallas cardíacas están en los primeros rangos en todos los países desarrolla- dos. Y cuando no mata, sí tiene un amplio historial Revi Creo fervientemente que hoy estamos viviendo un cambio de época, no sólo una época de cambios, tan trascendental como lo fue el Renacimiento para la Edad Media, pero más compleja de cara a la adap- tación. Los cambios tecnológicos van hoy a tal velo- cidad que resulta casi imposible estar al día para el ciudadano normal. Un ejemplo, hace 10 años el celu- lar servía para hablar por teléfono. Hoy, menos para adivinar el número de lotería premiado, sirve para todo. Nos engañaron cuando nos dijeron que la tec- nología iba a estar a nuestro servicio para vivir me- jor. Al menos por ahora. Tenemos más cosas y más avances que nunca, sin duda, pero nuestra vida en términos de felicidad no ha mejorado por ello. Yo no estoy en contra de la tecnología, por supuesto, pero creo que es imprescindible poner atención a sus efec- tos secundarios, cada vez más notorios, evidentes y peligrosos. Hoy somos nosotros los que parece que vivimos esclavizados por la tecnología y no al revés.