Summa Coaching 3era Edición REVISTA JUNIO 3-2 | Page 27

Edición 3 Junio 2017 Pág Estaba sentada en el regazo de su madre, con sus trenzas doradas y su sonrisa tímida, sus pequeñas alas eran apretadas por los brazos miedosos de aque- lla mujer que le dio permiso de nacer y le contagió el miedo a volar. Ella veía otros niños jugar, y su madre entre besos le convencía de quedarse en sus brazos... “Te vas a las- timar si juegas con esos niños” “Son más fuertes que tú” “Eres pequeña” y entre tanto decreto se le replega- ron las alitas... En esa cárcel inconsciente donde primaba la necesi- dad de proteger para evitar el sufrimiento, con la ma- yor intención de amor y desconocimiento, se fueron forjando sus miedos a la vida, sus inseguridades e in- capacidades. ...El niño interior aguarda que asumamos una paternidad/ maternidad consciente con nosotros mismos y aprendamos a sentirnos completos desde el trabajo con el reconocimiento de esa parte inocente.... Hoy, mirando la foto de aquel cumpleaños, se dio cuenta, que ese recuerdo no vino por esa imagen, sino que estaba vivo en su interior, custodiado como un te- soro por una niña de trenzas doradas y sonrisa tímida que ella nunca quiso abrazar y eligió silenciar para no enfrentarse a su dolor. estado acostumbrado a recibir, y esto puede ir desde el reconoci- miento, cariño, atención, protección, seguridad, etc. De nosotros como adultos depende asumir su sanación y atención a través del reconocimiento de su dolor y posterior perdón de nosotros y de aquellos que nos hicieron daño por acción u omisión. Tu niñ@ interior es tu parte inocente, aquella que vive en tu sub- consciente, cargando con la información que tu infancia absorbió como una esponja. Es el arquetipo de tu esencia primaria en esta vida, es la memoria con la que hoy tu adulto alimenta tu cuerpo de dolor, la percepción de la inocencia que se dejó alimentar por un entorno del que le tocó aprender. Conectarte con tu niñ@ es potenciar tu poder, aceptar tu esencia y alinearte con tu propósito. Los padres y madres que cuidan y escuchan su niñ@ interior, favorecen mejores relaciones con sus hijos, ya que no reflejan en ellos situaciones inconclusas de su propio niño, aprenden a diferenciar el rol que ocupan y lo hacen con amor y responsabilidad construyendo una crianza conscien- te, positiva y respetuosa. Lo que ignoramos muchas veces es que nuestro niño físico crece y se convierte en el adulto que somos, más nuestro niño inte- rior, se queda en el estado de inocencia, carencia, demanda o incertidumbre con el que le dejaron, esperando que nosotros ter- minemos su crianza psíquica y emocional. El niño interior aguar- da que asumamos una paternidad/maternidad consciente con nosotros mismos y aprendamos a sentirnos completos desde el trabajo con el reconocimiento de esa parte inocente. Para mantener una salud física, mental y emocional, es impor- tante que escuchemos a esta parte de nosotros mismos, que la cuidemos y limpiemos de sus heridas, que nos hagamos res- ponsables de su sentir y que aceptemos las oportunidades que nos propone para sanar, oportunidades que quizás hasta hoy no hayamos sido conscientes que hemos tenido a través de las re- laciones con el mundo. Nos relacionamos a través de nuestro Niño Interior, y tengamos la edad que tengamos, estará ese niño reclamando todo aquello que sienta que no ha tenido en su tierna infancia o bien que haya Del Autor: Y de lo anterior se desprende una cuestión muy importante, “el perdón”, ya que, la cadena se va manifestando de manera tal que somos víctimas de víctimas, lo que significa que aquellos que nos hicieron daño, también fueron víctimas de otros, apren- diendo a hacerlo de esa manera distorsionada. Para que la ca- dena se corte, primero, debemos elegir perdonar a aquellos que desde aquel nivel de consciencia administraron dolor a nuestra vida, y hoy desde una actitud responsable y amorosa hacia nues- tro niño, dejar de sufrir, perdonarnos también a nosotros por no haberlo hecho mejor y hoy festejando este nuevo nivel de cons- ciencia, abrazar esa parte inocente, adoptando el rol de Padre y Madre de nuestro niño, dándole desde este rol amoroso e inte- grativo, aquello que otros desde la ignorancia nos negaron. Cabe asumir que el mundo está lleno de niños heridos disfraza- dos de adultos que esperan de otros reconocimiento, atención, y cariño, y esto les esclaviza emocionalmente, consiguiendo que se relacionen desde el apego, la posesión, la necesidad de apro- bación, hasta llegar a extremos incluso de maltrato y opresión a